15/1/14

El fulminante (el barrio de Gamonal, en Burgos)






Hace unos días, en conversación de sobremesa, le preguntaba a un pariente (ingeniero jubilado) sobre la composición de los fulminantes.
Y él me contaba que habitualmente se empleaban unas sustancias llamadas “fulminatos” (fulminato de mercurio ONC-Hg-CON) que eran muy inestables y, a la más mínima contrariedad, se descomponían (estallaban) provocando, pese a su escaso poder calorífico, la deflagración del explosivo principal.
Bueno, pues algo así pudiera a ser lo que representa la sublevación de los vecinos del barrio de Gamonal en Burgos que se han levantado en armas contra un alcalde (bastante cenutrio, a lo que se ve) empeñado en facilitarle un negocio (construcción de un aparcamiento) a un constructor amigo (suyo y de J. Mª Aznar) que ya estuvo en la cárcel por golfo y corrupto, pero que, por lo visto, sigue teniendo “vara de mando” en la ciudad de Burgos.
Y hago referencia a lo del fulminante porque me da la sensación de que la ignorancia del Sr. alcalde en el manejo de la situación “va a traer cola”.

El pulso que pensaba ganar a base de mano dura y represión policial le ha estallado entre las manos y finalmente esta tarde, tras una semana de manifestaciones y batallas campales (con descalabrados y detenidos de por medio) ha tenido que agitar la bandera blanca y pedir una tregua de 20 días para “recapacitar”.
El problema es que los vecinos le han hecho un sonoro corte de mangas y, si hasta ayer eran 3.000 los vecinos que se manifestaban e impedían el inicio de la obras, esta tarde, por lo visto, eran 8.000 los que exigían la paralización definitiva y la liberación de los detenidos.
Ese es el problema del Sr. Alcalde de Burgos. Pero no es el más grave.
El verdadero problema lo tiene en estos momentos el gobierno de España que, a base de “tocarnos las narices a los ciudadanos”, nos tiene, digamos que “un poquito encabronados” con minucias tales como recortes de sueldos, privatización de la sanidad, despidos de profesores, bajada de pensiones, subida de la luz y el gas, acoso a jueces honestos, leyes regresivas, . . . y otras delicadezas con las que, a nuestro pesar, nos desayunamos a diario.
Espero no equivocarme, pero creo (y deseo) que esta “fruslería” del aparcamiento en Burgos puede haber sido el detonante de inicie la quema del castillo de fuegos artificiales del descontento popular que tantas y tantas razones ha venido acumulando en estos dos últimos años y hasta el presente, mal que bien, a base de mentiras y amenazas, habían logrado mantener apagado.
Ahora mucha gente, tras los garrotazos y las declaraciones de esta misma mañana de que la obra se iba a hacer a cualquier precio (y ya iba siendo caro), habrá descubierto que, si nos plantamos, podemos pararles los pies a los 130 antidisturbios y también al lucero del alba, siempre y cuando tengamos claro lo que queremos.
Veremos qué pasa en los próximos días, pero el gobierno tiene ahora ya una mano atada a la espalda; Que es su necesidad de no armar demasiada bulla, ni crearse nuevas enemistades, en plena campaña de “las europeas”.
Yo, por si acaso tengo razón, el domingo acudiré a hacer bulto (como de costumbre) a la próxima Marea Blanca. 12:00, Plaza de Neptuno-Puerta del Sol)     
Saludos.