25/7/13

Elecciones Europeas II. Las apariencias engañan (Faltan 335 días)

Son muchas, tal vez demasiadas, las cosas que desconocemos del funcionamiento de la burocracia europea.
Y supongo que una buena parte de ellas son importantes.
Pero, como me he propuesto centrarme en el asunto de las próximas elecciones del 25 de junio de 2014 (dentro de 11 meses), voy a ceñirme a intentar aclarar (y aclararme a mí mismo) algunos de los equívocos más generalizados con respecto a la composición y funcionamiento del Parlamento Europeo.
Uno de los más notables es la falsa creencia de diversidad ideológica que casi todos tenemos con respecto a su composición.
De hecho y aunque todos intuimos que, en general, se trata de un parlamento de mayoría conservadora, damos por sentado que ese “conservadurismo” tiene el contrapeso de los grupos políticos, liberales, socialdemócratas, socialistas, verdes y de “la izquierda”.
Eso por no hablar de los no adscritos, o los euroescépticos, que suman un total de  59 diputados (7,82%)
Pues bien; en mi modesta opinión, ese aura de pluralismo ideológico es un puro espejismo; y si hacemos bien las cuentas averiguaremos que, en la práctica, aproximadamente el 90% de los eurodiputados se comportan como empleados a sueldo de las grandes empresas y del sistema financiero internacional.
Y ese mismo 90% es partidario de la reducción (cuando no desaparición) de la participación del sector público (el Estado) en la economía.
Y ese mismo 90% aplaude, o consiente,  las políticas de transferencia de dinero público a los bancos (quebrados por su propia irresponsabilidad) cargando la factura a los países, es decir a los ciudadanos corrientes.
Para justificar esta opinión propongo estos tres gráficos:

El primero representa la composición nominal del actual (elecciones de 2009) parlamento europeo según la denominación de sus respectivos grupos políticos “europeos”.
En esencia es el mismo gráfico que aporté en mi anterior texto con la salvedad de que he situado a “los verdes” a la izquierda de “la izquierda”.
 Y no lo he hecho porque considere que sean más de izquierdas, sino para situar gráficamente al grupo de “socialistas y demócratas” más próximo al “centro”, lugar que (una vez olvidadas las enseñanzas de D. Pablo Iglesias) resulta más acorde con los postulados de la “3ª vía”

El segundo gráfico, elimina algunos matices y refunde los distintos grupos parlamentarios en tres únicos bloques:
Los “progresistas” (integrado por “los Verdes”, "la Izquierda” y “Socialistas y Demócratas”).
Los "conservadores" (integrado por “los Conservadores”, “Populares” y “Liberales y demócratas”).
Y conservo el tercer grupo, que he denominado los “No adscritos” (Euroescépticos y No adscritos) que, aunque en su gran mayoría está formado por xenófobos, nacionalistas y gentes de extrema derecha, también incluye algunos especímenes  atípicos como el eurodiputado español por UPyD D. Francisco Sosa Wagner.
Dando por aceptable esta simplificación, si observamos el gráfico y (con permiso del Sr. Sosa Wagner) sumamos “Conservadores” y “No adscritos” (que en general son más de derechas que D. Pelayo) podemos ver que aproximadamente 2/3 de los diputados del  parlamento europeo son de talante “conservador”, frente a 1/3 de teóricos “progresistas”.  
Esta clasificación se aproxima más a la realidad y ofrece una visión algo más matizada de la supuesta “pluralidad” política e ideológica de nuestro Parlamento Europeo.
“Nuestro” porque somos nosotros, los ciudadanos, los que hemos votado (a veces con nuestra abstención) a esos parlamentarios.
Y “nuestro” porque, nos no guste o no, es en ese Parlamento Europeo donde se cocinan las leyes y las directivas con las que se legaliza y justifica el saqueo de los estados nacionales (y sus ciudadanos) para engordar un sistema financiero irresponsable y parasitario y privatizar todo aquello de lo que no podamos prescindir (salud, educación, agua, energía, transporte, . . .)y que resulte rentable.
Pero yendo un paso más allá (y siempre hablando desde mi personal punto de vista) la realidad objetiva de “nuestro Parlamento Europeo” es aún mucho peor (para los ciudadanos) ya que  a la mayor de las formaciones (Socialistas y Demócratas) incluidas en el bloque denominado “progresistas”, de progresista apenas les queda algo más que el nombre.
Me refiero a “socialdemócratas” y supuestos “socialistas” (como los alemanes y franceses sin ir más lejos), que, cuando se vota la imposición de una tasa a las transacciones financieras, o la financiación directa por parte del BCE a los estados, “no lo ven claro” y con su voto, o su abstención, ayudan a retrasar (o paralizar) los acuerdos y permiten sacar adelante sus políticas a la Troika.
Y por eso he fabricado un nuevo gráfico con dos únicos grupos.
 
En el primero incluyo a los que califico como “adoradores del libre mercado”, esos que reforman las constituciones para priorizar el pago de las deudas privadas, que prohíben endeudarse a los estados (salvo para regalar dinero a los bancos quebrados).
Y en el segundo a los que, sin proponer la abolición de la propiedad privada, ni la nacionalización de la economía, son partidarios de, al menos, poner algún freno a “los mercados”, la depredación del planeta” y mantener unos mínimos derechos sociales garantizados por los estados.
Para no ofender a nadie les he denominado “keynesianos” y “monetaristas” situando en el primer grupo a “los verdes” y “la Izquierda”  y en el segundo a todos los demás.
Este último es, a efectos prácticos, “la mayoría” en la que están los partidos que (disciplinadamente), con su voto diario, hacen posible la extorsión de países como Grecia y Portugal (por no hablar de España).
Los que bendicen el “riego por inundación” (con dinero público) de los cultivos de la banca privada mientras se secan los campos de la economía real.
Y los que consideran que los derechos sociales (que se consiguieron cuando Europa era más pobre que una rata y salía de la devastación de la 2ª guerra mundial) resultan hoy “insostenibles” en una Europa con las arterias atascadas de colesterol (financiero y clínico).
Ahí queda: O mucho me equivoco, o casi el 90 % de “nuestros” representantes trabaja contra nosotros.
Contra nosotros y al dictado de los bancos y grandes empresas que (cuando los ciudadanos dejemos de pagar su sueldo y sus viajes en 1ª clase) se ocuparán (mañana) de  garantizarles una amable existencia libre de privaciones y recortes en algún consejo de administración (descansado y bien remunerado)    
Quizá valga la pena meditar sobre el particular de  aquí al 25 de junio de 2014.
Saludos   

Recopilatorio Elecciones Europeas: