17/1/16

Estamos “en condiciones”



Tras darle unas cuantas vueltas al asunto y aun a riesgo de ser (como de costumbre) demasiado optimista, tengo la sensación de que en estos momentos ya estamos en condiciones de empezar a “cambiar las cosas”.

No va a ser cuestión de un día, ni de un golpe de efecto.

Ni tampoco será un único actor quien pueda adjudicarse el protagonismo, sino más bien todos nosotros, tirios y troyanos, quienes, tras mucho pelear, insistir y transigir en unos casos, o cómodamente sentados ante el televisor sin querer “mojarnos” en otros, hemos provocado el mar de fondo que en estos momentos empieza a agitar la superficie de nuestra vida política.


Ya iba siendo hora. 

Porque durante todo este tiempo en que unos han estado sesteando y otros (entre los que me incluyo) predicando casi en desierto, el neoliberalismo -disfrazado de “ciencia exacta” y corrompiendo moral y materialmente a nuestros gobernantes, ha logrado atrasar el reloj de la historia (los derechos sociales y la Libertad) hasta situar el calendario, poco más, o menos a comienzos del siglo pasado (hablo de 1900).  

Y así, mientras unos creían afanarse “en lo suyo”, importándoles poco “los demás” y otros (algo más conscientes del saqueo) malgastábamos nuestro tiempo en dilucidar si eran galgos o podencos, hemos llegado a hoy con casi menos derechos y libertad que la que nos dejaron nuestros padres y con unas perspectivas de futuro bastante más negras.


Pero afortunadamente no sólo es que “aún estamos a tiempo” sino que además, por primera vez en los últimos 40 años volvemos a estar “en condiciones”.


Son muchas y claras las señales que lo anticipan.

Y nuestro país es en estos momentos un  “punto caliente” que puede acelerar (o retardar) el proceso.

En todo caso, si no somos demasiado necios, en esta ocasión parece que se están atando los cabos necesarios para afilar el bisturí con el que extirpar, democráticamente y sin violencia, toda la inmundicia, moral, política y económica que -como un tumor maligno- ha colonizado nuestras instituciones, está amargando nuestra existencia y sembrando de minas el camino de nuestro futuro y el de nuestro hijos.

La respuesta ya no es individual sino cosa de todos.

Y estamos en condiciones de recuperar esa hoy negra vergonzosa y maloliente Europa de los mercaderes, los ladrones, los comisionistas y los intelectuales y políticos “a sueldo, o pesebre” para convertirla, otra vez, en un empeño de Libertad, Igualdad y Fraternidad, añadiendo ahora (por la cuenta que nos tiene) el respeto al territorio que pisamos.


La herramienta está construida y se llama  UN MANIFIESTO POR LA DEMOCRATIZACIÓN DE EUROPA”  (DiEM-25)

Recomiendo su atenta lectura y, si se está de acuerdo con su contenido, la divulgación de sus propuestas y también, quien pueda y quiera, el apoyo económico para la organización de la “conferencia europea” que previsiblemente se desarrollará en Madrid, los días 19, 20 y 21 de febrero. “Plan B Europa”

Pongámonos a ello.      

Saludos.