22/12/15

Yo acuso . . .




Era mi intención, una vez conocidos los resultados definitivos, el haber elaborado un cuadro comparativo, provincia a provincia, de la diferencia entre los resultados finales del pasado día 20 y los que podrían haberse obtenido si Podemos e Izquierda Unida hubieran presentado una única candidatura “de confluencia”.

Por suerte para mí, varios diarios ya han hecho ese ejercicio y no tiene sentido el dedicar el tiempo a averiguar lo que ya se sabe.

Pensé que era muy probable que la diferencia en escaños rondara la cifra de 20, pero al parecer tan sólo eran 14 o 15 (Según las fuentes) y no pienso discutir esa cifra.

Dicho esto, paso a exponer mi opinión sobre este asunto.

Y, tal y como afirmo en el título de esta reflexión, me invisto con la respetable toga de “ciudadano de a pie” y, Acuso:

En primer lugar, a la irresponsabilidad de quienes impidieron la formación de esa candidatura conjunta.

En segundo lugar, al narcisismo de esas mismas personas que antepusieron su propia vanidad a la necesidad de cerrarle el paso a los depredadores y sus posibles aliados políticos.

En tercer lugar, a la ingenuidad de esas mismas personas que quisieron creerse los halagos demoscópicos que, interesadamente, les auguraban unos resultados casi incompatibles con el sentido común (filtrado a través del embudo de la ley electoral).

Y en cuarto lugar, a la mala intención y mezquindad política y moral de esas mismas personas que, muy probablemente, aun siendo conscientes de todo lo anteriormente expuesto y del daño que podían causarle a quienes deseaban parar los pies al saqueo, la corrupción y la componenda política, lo dieron por bueno pensando que bien valía pagar ese precio si con ello se garantizaba la desaparición de un partido que, teniendo sus mismos objetivos y bastante más capacidad organizativa e historial de lucha coherente y decente que ellos mismos, les podía hacer sombra.
Esto último es, a mi juicio, lo más grave.

Porque aunque a veces no haya más remedio que disculpar la candidez, la inexperiencia (que no es el caso), o la vanidad de las personas que consideras que reman en tu misma dirección, no tiene excusa posible el que, siendo conscientes del daño que causan a todo el colectivo ciudadano que piensa como ellos, lo den por bueno con tal de garantizarse “el podio” y la posibilidad de aniquilar políticamente a quienes, antes que ellos, sembraron con su esfuerzo la mayor parte de la cosecha que, ayer, estaba por recoger y que, en parte, se ha desperdiciado

Me gustaría añadir bastantes cosas más, pero tengo la sensación de que la longitud de este texto ya excede de los 140 caracteres a los que el sistema nos ha acostumbrado, con el cuento de que lo que no cabe en dicho espacio es que resulta superfluo, o está “mal contado”.

Felicito a Podemos por sus 42 escaños (75.964 votos/escaño) y los otros 2.007.381 votos de las “confluencias” (27 escaños) que -aun no siendo estrictamente “suyos”-  han sabido apuntarse como propios.

Felicito también a UP (IU) por haber podido sobrevivir al ninguneo de todo el sistema incluido el de quienes debieran haber sido sus compañeros y valedores.

Y hago votos porque, pese al estúpido despilfarro del pasado día 20, impere la lucidez a la hora de apostar por sacar adelante una serie de propuestas “de mínimos” como son: 

La derogación de la legislación más indecente, regresiva y represiva. (Laboral, económica y social)

La modificación del Reglamento Electoral (La Ley, de momento, es inviable reformarla).


Y la recomposición del patrimonio y la estructura de ingresos de la Seguridad Social que en estos momentos están gravemente amenazados.

Todo ello únicamente podrá hacerse (si es que se hace) apoyando a ese PSOE al que muchos de nosotros jamás hemos votado y del cual públicamente renegamos.

Pero ese es el favor que le han hecho los dirigentes de Podemos, o (mirándolo de otro modo) la responsabilidad que han puesto sobre sus hombros.

En mi opinión, las cuestiones “identitarias” y las grandes decisiones económicas tendrán que esperar hasta que haya una mayoría suficiente para abordarlas sin facilitar pretextos para que la más rancia derecha del PSOE, que ya está enseñando bajo la puerta la pezuña del “sentido de estado” (Blanqueada con la harina “mediática” de D. Juan Luis Cebrián, el Inmundo y otros medios de (des)información) impida el acuerdo con el resto de la izquierda.


Y resultaría saludable que este “cuento” se lo apliquen tanto la Sra. Colau, como D. Oriol Junqueras y apoyen (o, al menos no, entorpezcan) el proceso de quitarle “el mango de la sartén” al Partido Popular, si es que pretendemos poder cocinar algún día algo distinto a la bazofia neoliberal que actualmente nos obligan a ingerir.  
   
Saludos.