28/12/15

Aunque me sabe a poco . . .



Desde bastante antes de las pasadas elecciones, concretamente desde el momento en que hace aproximadamente dos años D. Mariano Rajoy amenazó con modificar la Ley Electoral para que “gobierne la lista más votada”, entendí que todos los partidos que estaban por la pluralidad y en contra del bipartidismo estaban en la obligación de articular una candidatura conjunta que cerrara el paso a semejante tropelía.
Y ello solo se podría hacer en base a un “Programa de mínimos” que, aunque no satisficiera las pretensiones de todos ellos, garantizara el echar el freno a la degradación de la vida política, la corrupción, el saqueo del patrimonio público y la  destrucción de nuestras instituciones y organismos más importantes.

A lo que se ve, aquello era “pretender demasiado” (Que diría D. Joaquín Sabina) y lo cierto es que los partidos han acudido a las 3 elecciones que hemos tenido desde entonces (Europeas, Municipales y Generales) lo más desunidos que han podido.

Pese a ello, parece que el nivel de hartazgo y descrédito del sistema se ha manifestado en estas últimas Elecciones Generales en un resultado que impide que un partido se apropie por sus santos cojones (Y los votos de la gente) del derecho a tapar la boca a todos los demás.

En esa tesitura y pese a que finalmente la estupidez de algunos dirigentes le ha puesto al PSOE en bandeja el derecho a encabezar una propuesta de regeneración, no tengo más remedio que alegrarme de que algunas gentes de su entorno como es el colectivo de “Economistas frente a la Crisis” proponga públicamente ese “programa de mínimos” que un servidor y otra mucha gente venimos reclamando desde hace ya mucho tiempo.

Y digo en el encabezamiento que “Me sabe a poco” porque, aunque comparto la totalidad de las propuestas, echo en falta otras muchas que muy bien podrían haberse incluido en el apartado de Medidas de “corto plazo”, que deben ponerse en marcha en un plazo de seis meses: como es el caso de penalizar (suprimiendo las ventajas fiscales) las inversiones procedentes de los paraísos fiscales y las empresas que operan con dichos fondos (Incluidos los bancos), abordar una verdadera “reforma laboral” consistente en eliminar subvenciones y ventajas a la creación de empleo temporal y precario y encarecer la contratación de trabajadores a través empresas de trabajo temporal,  . . . y no sigo para no engordar demasiado este texto. Pero  habría mucho más que decir.


Y también echo en falta una mención expresa a la voluntad de conservar dentro del patrimonio público empresas como Bankia que “son nuestras” porque hemos pagado su saneamiento y que, al menor descuido, van a intentar vender para evitar cualquier tentación de poner en pie algo parecido a una banca pública.

Comprendo que quizá para el paladar de los Economistas Frente a la Crisis estas recetas resultan un tanto “ásperas” y de difícil digestión; Pero, a mi juicio, serían muy saludables si de verdad se pretende quitarle el mango de la sartén al neoliberalismo rampante que tan oportunamente denuncian.

En todo caso, bienvenida sea la iniciativa y ojalá haya el suficiente sentido común (y humildad) por parte de Podemos y el resto de la izquierda para apoyar al PSOE en un intento de abordarlas.

Al fin y al cabo, ellos (los dirigentes de Podemos) son quienes han puesto a D. Pedro Sánchez al frente de la oposición.

Saludos.