29/3/15

Desconectando las máquinas de niebla XXXIII (El confuso momento político)



En esta ocasión la niebla a la que me refiero no está producida por una única máquina, ni tampoco tiene un objetivo fácilmente identificable.
Se trata más bien de una neblina que se nutre de nuestra propia ignorancia y falta de reflexión política, que nos lleva a creer que “pensamos” cuando lo único que estamos haciendo es “replicar” los mantras que una serie de poderes bien organizados y eficazmente disfrazados de “intelectuales”, “padres de la patria”, “gente sensata” o “periodistas imparciales,” van sembrando por los distintos espacios de comunicación para que, a base de repetirlos, terminemos creyendo que somos nosotros quienes los hemos elaborado.
De este modo la trampa no consiste en fabricar un “señuelo” de humo para que fijemos en él nuestra atención y no miremos “a donde no debemos”, sino que se trata de ir esparciendo una sutil neblina que desdibuje los contornos de la realidad hasta el punto de que, desorientados, tengamos que guiarnos por las “voces”.
No sé si me he explicado bien; Pero quien se tome la molestia de leerse este (a mi juicio) excelente artículo de Jesús Maraña muy posiblemente averiguará a qué me refiero.
Y, aunque ni me pagan, ni tengo interés comercial alguno en ello, añado que me resulta sorprendente que este digno y razonablemente objetivo periódico digital no tenga un seguimiento mucho mayor. Porque desde mi personal punto de vista lo merece y es una pena que la modestia de sus recursos les impida abarcar más campos informativos.
La suscripción anual (como a casi todos los medios digitales) cuesta bastante menos que unas pocas cajetillas de tabaco, o unas cuantas cañas.
Y aunque lo cierto es que también podemos leerlo “gratis”, a estas alturas ya debiéramos saber que “la gratuidad” siempre tiene un precio oculto.
Disculpen ustedes.     
Saludos.