30/8/14

El “señuelo” (Cosa que sirve para atraer, persuadir o inducir, con alguna falacia)



Hace unos días, nada más conocer la propuesta del Sr. Gallardón de rebajar el número de aforados de varios miles a tan sólo 26 (22 dijeron en ese momento) pensé que se trataba de una trampa político-sociológica para colarnos de matute la modificación de la Ley Electoral.
Pasados los primeros momentos me reconvine a mí mismo por ser tan mal pensado y andar siempre buscándole tres pies al gato.
Pero hoy, desde una cierta serenidad y tras ir conociendo los entresijos de la noticia, he llegado a la conclusión de que mi primera impresión era acertada.
Cuento esto, no tanto para ponerme una medalla de “agudeza de ingenio” como porque pienso que muy probablemente a mucha gente le pudiera pasar desapercibido el fino (y eficaz) maquiavelismo de la operación en ciernes.

Me explico:

El partido Popular puede, si le sale de las narices, modificar la Ley Electoral a su antojo por mucho que se opongan todos los demás partidos.
El PSOE (esto es una suposición mía) muy probablemente se negará a entrar en ese juego por cualquiera (o las dos) de las siguientes razones:
1 Sabe que el Partido Popular la terminará aprobando y en ese caso recogerá igualmente el sabroso fruto del bipartidismo sin “despeinarse”
2 Sabe también que sus bases son reacias a semejante cacicada y no quieren jugar con fuego, no vaya a ser que su suelo electoral sufra otro cataclismo.    
Por otra parte el PP sabe de sobra que la reducción del número de aforados es una oferta política “que ningún partido político podrá rechazar”.

Y ahí es donde van a incidir.
Nos ofrecerán una reducción radical del número de aforados (que ya apesta) salvaguardando eso sí a los intocables de la familia real que si un día pudieran ser investigados harían caer los palos del sombrajo (político y empresarial).
Y, envuelto en esos vistosos pañales, nos intentarán colocar el asunto de la elección de los alcaldes, y también la probable reducción del número de diputados autonómicos y nacionales en una especie de “oferta 3x1” en la que si quieres llevarte el producto bueno (la reducción del número de aforados) tienes que cargar obligatoriamente con las otras dos “castañas legislativas” (enormemente tóxicas).
El truco está en publicitar con gran acompañamiento de la fanfarria mediática “la voluntad de regeneración política que tiene el PP” (y que nadie tuvo hasta ahora) y forzar la aprobación del “lote completo” de modificación de la Constitución en una única votación, de modo que cualquiera que pretenda oponerse a las cuestiones relativas a los alcaldes y número de diputados pueda ser acusado por D. Francisco Marhuenda (Y otros cagatintas a sueldo) de intentar mantener los privilegios de los políticos.
De este modo, aunque por los pelos, quizá pudiera arañar los 16 votos que le faltan para alcanzar los 210 necesarios (Mayoría cualificada de "tres quintos") para esa reforma constitucional simplemente si convenciera a UPyD (5 escaños) o al PNV (5 escaños) y contando de antemano con los 16 de CIU y el de D. Francisco Álvarez-Cascos y, tal vez, los 2 de Coalición Canaria. (El Partido Popular dispone actualmente de 186 escaños)
Con lo cual podría llegar a sacar adelante la propuesta incluso con la oposición del PSOE (Y los "comunistas").
Cuento todo esto para que, desde hoy mismo, con independencia de dar o no credibilidad a mi razonamiento, nos pongamos en guardia ante esta verdaderamente astuta maniobra que puede terminar con el secuestro de la pluralidad política y la democracia representativa por muchos años.
Como elemento esperanzador quiero añadir que sin el PSOE resultará prácticamente un milagro poder juntar los 210 votos necesarios.
Y, también y esto ya me alegra (y a la vez preocupa) más, que quiero creer que, aunque el aparato del PSOE estaría encantado de entrar en este juego (tras hacer algunos remilgos de doncella ofendida) vendiéndonos las burras de la “razón de estado” y “la regeneración política”, es muy probable que no se atreva a propinar semejante bofetón a sus militantes, simpatizantes y votantes.

Quieran los dioses que yo no esté cegado por el respeto que les tengo a esas “bases”
Y esto es todo lo que quería contar.    
Saludos.