20/3/14

España en marcha



Quizá sea una utopía.


Pero por eso mismo, una vez hemos comprobado que la realidad que nos imponen no nos gusta, pienso que vale la pena dar un paso hacia ella.

He elegido para el título este poema de Gabriel Celaya porque, una vez más (y ya van unas cuantas), se ajusta como un guante al momento que vivimos hoy.
Exactamente igual que se ajustaba como un guante a aquel feliz momento en el que, en 1975, los que ya calzábamos pantalón largo, creímos tener el futuro en nuestra mano y poder sacudirnos la caspa de 40 años de mediocridad, corrupción, miseria (intelectual y moral) y aburrimiento.

Igualmente he elegido esta interpretación en directo de Paco Ibáñez (posiblemente en el teatro Olimpia de París) porque, aún con su escasa voz y su monocorde ritmo, refleja a mi modo de ver la determinación de todos quienes, con pocos medios y sin apartarnos de nuestros quehaceres diarios, estamos decididos -por puro hartazgo y un mínimo de dignidad- a decirles a los políticos que hoy nos malgobiernan y a los que nos malgobernaron ayer, que estamos hartos.
Salvo honrosas excepciones, los grandes periódicos y las televisiones públicas (y privadas) llevan a cabo una operación de asfixia informativa intentando que nadie se entere.

Y lo cierto es que, en parte lo están logrando.


 
  Pero poner puertas al campo suele ser un empeño inútil y, mal que bien, nos vamos enterando.

 


Y, algunos, procuramos contarlo.
 Saludos