12/1/14

Una obscenidad. (y ni pestañeamos)


Leo hace unos días que los 300 ricos (más ricos) del mundo ganaron 524.000 millones en 2013.
Automáticamente se me dispara la calculadora mental y me propongo valorar esa cifra con algo más de detenimiento.
Hoy, simplemente haciendo las cuentas “con los dedos”, descubro que estos si estos 300 “buenos ciudadanos” en un arranque de filantropía decidieran (por una vez y sin que sirva de precedente) repartir la totalidad de dichas “ganancias”  (¡ojo!: Que no estoy hablando de sus fortunas sino tan sólo de las ganancias del último año) entre la totalidad de la población del planeta (incluidos ellos mismos, faltaría más), tocaríamos a aproximadamente 75,01 $ es decir unos 55,16 €.
Y ellos seguirían siendo igualmente “inmensamente ricos”
No es que sea mucho, pero no está nada mal si pensamos que somos aproximadamente siete mil millones de personas (6.984.895.594 en 2012).
La verdad es que no me impresiono demasiado.
Sin embargo, si hago otra cuenta distinta, comprendo de inmediato la alarma automática que me suscitó dicha cifra.

Resulta que, según la FAO (Organización de las naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), erradicar el hambre en el mundo costaría aproximadamente 44.000 millones al año. “Cuánto costaría erradicar el hambre en el mundo?”
Es decir estos “individuos” (ya han dejado de parecerme “buenos ciudadanos”) podrían remediar el hambre en el mundo durante 12 años tan sólo con las “ganancias” (insisto: No estoy hablando de sus patrimonios) de este último año.
Y, nosotros, mientras tanto, sosteniendo este sistema económico con nuestro miedo, nuestra pasividad y (últimamente) con la merma de nuestros derechos.

Porque quiero también resaltar que, teniendo en cuenta que las suma de las fortunas de estos “pobres hombres” ascendía el año pasado a 3,18 Billones (europeos) de Dólares, resulta que han ganado un 16,5 % más de lo que ya tenían.

Más o menos como las revisiones de salarios de los trabajadores. ¿no?
Y aunque todo esto es cierto y comprobable, mañana seguiremos votando a los mismos, no vaya a ser que “pase algo”.

En mi opinión somos (y me pido el primer puesto) unos perfectos necios.

Pero eso es "cosa nuestra" (allá nos zurzan).
Lo grave es que, además, (cada año) somos responsables (y sigo siendo el primero) del dolor y la miseria de los 1.290 millones de personas que viven bajo el umbral de la pobreza y la muerte de tres millones seiscientos cincuenta mil niños (3.650.000). Es decir: 10.000 cada día.
Y, por mucho que queramos mirar para otro lado, aunque pretendamos cargar con la culpa a “los gobernantes”, la responsabilidad de haberles puesto ahí (y no quitarlos) es nuestra.

Habría que hacer algo.   
Saludos.