18/1/14

En defensa de la ministra Fátima Báñez


Y no estoy loco. (Ni tampoco me he afiliado al Partido Popular).
Pero lo cierto es que me alegro, y mucho, de que, alguien (aunque sea el impresentable gobierno de D. Mariano Rajoy y su no menos impresentable ministra de trabajo), empiece a ir taponando alguno de los innumerables agujeros por los que se le hurtan a la Social una buena parte de sus ingresos.
Uno de ellos (aunque posiblemente no será el más importante) es el de los importes que en las nóminas de los trabajadores figuran bajo el concepto de “Percepciones no salariales”

Ese sistema, vigente hasta ayer mismo, propiciaba dos comportamientos a mi juicio gravemente perversos, tanto para los ciudadanos en general, como para cada trabajador en particular.

Me explico:  

En primer lugar: Era gravemente perjudicial para (todos) los ciudadanos en la medida en que privaba a la Seguridad Social, que es el organismo más potente del Estado (y la espina dorsal de la convivencia), de una parte, supongo que significativa, de sus ingresos.
Y, en segundo lugar (y no menos importante): Era un mecanismo que, a corto plazo permitía ocultar la escasez del salario (se complementaba con esos añadidos) y, finalmente cuando el trabajador fuera despedido (cosa relativamente probable en los tiempos que corren) o se jubilara (cosa inevitable, si sale vivo de este bombardeo social), se traducía en una merma muy sustancial de sus derechos (Indemnización, Desempleo y Jubilación), dado que éstos se calculan sin tener en cuenta dichos importes.
Por este motivo es por lo que invito al personal a abrir los ojos y dejar de hacerle publicidad gratuita a las consignas de los señores de la CEOE, que saben muy bien lo que les conviene (a ellos).
Evidentemente esta medida, aunque acertada y saludable, no es la única, ni la más eficaz y, desde mi relativo desconocimiento del asunto, voy a mencionar un par de ellas más que cualquier gobierno, que de verdad se interese por la creación de empleo y el equilibrio de las cuentas, debiera adoptar al día siguiente de la “toma de posesión”:

  Penalizar los contratos temporales (y los contratos “por obra”) mediante el aumento del tipo de cotización frente a los contratos indefinidos.
  Prohibir taxativamente (y castigar como falta grave) el hábito adquirido por parte de las empresas de trabajo temporal de dar de baja en la seguridad social a un trabajador los viernes (o las vísperas de puentes) para volver a darles de alta el lunes siguiente

Eso es lisa y llanamente un fraude, al Estado y al trabajador; Que cuando revisa su vida laboral puede encontrarse con que sus 35 años de trabajo se han convertido en 25 de cotización.


Por supuesto habría mucha más tela que cortar, pero no era esa la intención de este texto.
Y aprovechando que “el Pisuerga pasa por Valladolid”, añado que -aunque me toca las narices (porque tendré que pagar más)- también estoy de acuerdo con que los autónomos coticemos para el seguro de desempleo.
El único detalle es que sería bueno que, cuando el trabajador lo solicite, dicho seguro se le abone “de verdad”.
Porque las noticias que tengo de la situación actual es que es mucho más fácil encontrar un banquero que entró en la cárcel y devolvió el dinero (aunque se acredite que delinquió, malversó o robó) que un “autónomo que, teniendo derecho y justificación para ello, haya podido cobrar el seguro de desempleo (habiendo cotizado previamente por dicho concepto).
Saludos.