4/12/13

Los Planes de Pensiones; o “el timo de la estampita” (III)

Hace un par de días, mientras esperaba en una sucursal del banco Santander el turno para pagar los recibos del IBI y las basuras, no pude evitar enterarme del dialogo que mantenían una enjoyada señora de edad incierta (pero no de cierta edad) con una apoderada del banco que le estaba “vendiendo” un Plan de Pensiones.
Por lo que pude oír (aunque no pretendía “escuchar”), esta buena señora tenía necesidad de, además de reducir la cuota del IRPF, garantizar la seguridad de su dinero.
A punto estuve de esperarle a la salida para informarle de esta media docena de  sencillas cuestiones:

1ª Que la deducción fiscal de hoy se la iban a “comer” con creces las comisiones del banco en unos pocos años.
  Que si, como planeaba, pensaba rescatar en efectivo el importe total al cumplir la edad reglamentaria, tendría que pagar un impuesto adicional que la empleada del banco “olvidó mencionarle”
  Que aunque el producto que le ofrecían era “muy conservador” y por tanto “muy seguro”, en ningún caso le garantizaban que no pudiera perder parte de su valor.
  Que si ese mismo dinero que pensaba entregar al banco para que “se lo gestionara” se lo entregaba al Estado comprando deuda pública a medio plazo, el Estado sin tanta fanfarria ni tanta “gestión” le iba a pagar una cantidad mayor en intereses que los improbables beneficios del Plan de Pensiones.
  Que aunque comprando deuda pública hoy no iba a deducirse impuestos, tampoco iba a pagarlos en el momento en que decidiera venderla.
6º Y, sobre todo, que si lo que buscaba era “seguridad”, en mi modesta opinión, un fondo de pensiones es, a medio plazo, tan poco fiable como el resto del sistema financiero que desde hace cinco años sobrevive (y medra) a base de la respiración asistida del dinero público, pero que en algún momento terminará cayendo y arrastrando a todo su entorno.
Me quede con las ganas de contárselo, pero me abstuve porque probablemente me hubiera mirado como a un marciano.
Pero lo cuento aquí, porque por lo que veo, son muchos los incautos que, al calor del fin de año, vuelven a cometer la estupidez (a mi juicio) de seguir engordando con sus ahorros los bolsillos de los gestores y las cuentas de los bancos, además de arriesgarse a que cualquier día les den un disgusto.
Por si alguno se incorporó tarde a esta “serie” dejo los enlaces anteriores y otros de parecida temática.
Saludos.
Recopilatorio sobre Pensiones


Saludos.