22/8/15

Volver a la Dracma para evitar la tragedia (Las ‘’Euromonedas’’)



Tras haber sido durante muchos años (desde que se creó) un impenitente entusiasta de la “moneda única” ignorando las advertencias de personas tan bien documentadas como Paul Krugman, Joseph Stiglitz, J. Fco. Martín Seco, Vicenç Navarro o Juan Torres, el reciente saqueo y humillación de Grecia (Y el más discreto, pero no menos efectivo, de nuestro país, Portugal y otros)  me ha hecho reflexionar sobre el asunto y ha enfriado un tanto mi entusiasmo.
Y a estas alturas he llegado a la conclusión de que, no sólo Grecia debe volver a “la Dracma”, sino que el resto de los países debemos reintroducir nuestras viejas monedas para utilizarlas en el mercado interno y de productos básicos, es decir:
Salarios, pensiones, alimentación, transporte, energía, sanidad, educación, vivienda, vehículos y electrodomésticos de bajo coste y, en resumen, todo aquello necesario para llevar una “vida diaria”, digna, confortable y sin lujos mediante el acceso a bienes y servicios de “producción propia”.

Para todo este conjunto, nuestra “Peseta” sería de obligada aceptación por parte de los fabricantes y comercios, interviniendo severamente el Estado ante la más mínima sospecha de acaparamiento y creación de mercado negro.
El Vega Sicilia, los BMW, el Camembert, los televisores de 50 pulgadas, los hoteles de lujo y los viajes al extranjero podrían cobrarse en Euros.

Y en Euros se pagarían el petróleo, el gas y todas las importaciones. 
Todo ello sin abandonar el Euro, ni tener necesidad de modificar (de momento) ni una coma de los siniestros “tratados” que, con mil mentiras y ocultaciones, nos han llevado a perder el control de nuestros propios países.

Quienes me conocen ya han tenido ocasión de escuchar estas “fantasías” (Las Euromonedas); Pero hasta ahora no he hecho demasiado hincapié dada la “soledad” de mi ocurrencia, que -por cierto- no es muy distinta de la que planteó (sin éxito) el anterior ministro de Finanzas griego Yanis Varoufakis.
Pero hoy he localizado un artículo de Herr Oskar Lafontaine, ese alemán de apellido francés que fue ministro con el PSOE (SPD) y, vista la deriva neoliberal de su partido, se afilió a IU (Die LinKe) en el que se pronuncia en términos similares.
Recomiendo la lectura de su artículo y que, quien lo juzgue razonable, vaya animando este debate para propiciar un estado de opinión favorable a una decisión que quizá pueda evitar males mayores.
Porque aunque evidentemente el título  “Volver a la Dracma para evitar la tragedia” es un recurso facilón para “llamar la atención”, lo cierto es que en el fondo, si las cosas no se enderezan, será una triste realidad.
Sigo creyendo y apreciando a Europa, porque creo que, quizá, era el proyecto político más maduro con posibilidad de evolución democrática.

Pero esa no es en absoluto la Europa que ahora tenemos, ni mucho menos la que estamos consintiendo que “nos construyan”.
Los próximos meses se presentan como una estupenda ocasión de volver a retomar las ilusiones y las energías (elecciones en Grecia, Portugal y España).
Y por añadidura, donde menos cabía esperarlo (Inglaterra), es probable que el próximo 12 de Septiembre se produzca el punto de inflexión del avance del neoliberalismo con la elección de Jeremy Corbyn. (Como jefe de filas del Partido Laborista)

¡Atenta la compañía!
Saludos.