29/12/14

Grecia: La historia (casi) se repite



En cierto modo los griegos han vuelto a la “casilla de salida” previa a las elecciones generales de 2012 tras revivir un episodio similar (O, más bien, simétrico) al que -el 11 de noviembre de 2011- forzó la dimisión del primer ministro Yorgos Papandreu por el veto (Ordenado por la troika y los piadosos y solidarios estados ricos de la UE) de los partidos neoliberales griegos (Incluido el Pasok) a la celebración de un referéndum en el que los ciudadanos pudieran opinar sobre las condiciones del rescate (refinanciación).
En aquella ocasión dimitió -por orden de La Troika- un primer ministro elegido por el pueblo.
Y en ésta, ha dimitido -por orden de los representantes del  pueblo griego- el primer ministro impuesto por La Troika mediante la intimidación y el chantaje en la campaña electoral.   

Ahora falta por ver si los ciudadanos volverán a dejarse intimidar con las penas del infierno que les auguran Europa y los sicarios del mundo financiero, una vez que ya han disfrutado (durante 3 largos años)  del "paraíso" de la austeridad y la liberalización de la economía, consiguiendo duplicar su deuda pública, multiplicar por cuatro los intereses necesarios para pagarla, malvender lo mejor del patrimonio público (rentable) y desmantelar una buena parte de unos servicios públicos que, aunque al parecer no eran especialmente eficientes, garantizaban una cierta igualdad social.
Y todo ello para “quedar bien” con los “acreedores”; Es decir, los fondos de inversión (Buitres, halcones y palomas), la banca europea y norteamericana y los “vendedores de armas” (Alemania, Reino Unido y Francia).
Esperemos que en esta ocasión a los griegos no les venza nuevamente el miedo y, ahora que ya tienen bastante menos que perder (porque ya han perdido mucho), comprendan dos cosas:
La primera: Que muy probablemente La Troika y toda su santa compaña quizá no estén en condiciones de cumplir sus amenazas de estrangular financieramente el país, porque podrían terminar provocando un terremoto sociopolítico de magnitud (sur)europea, y ese escenario les resultaría inmanejable.
La segunda: Que si la primera no fuera cierta, quizá fuera preferible encerrarse en el propio territorio, seguir pasando hambre y miseria, comer aceitunas, yogur y queso feta, beber aceite de oliva y vino de Rodas y utilizar el dinero que ahora dedican a engordar los bolsillos de los banqueros y comerciantes de armas europeos para atender las necesidades básicas de los ciudadanos en materia de sanidad, educación, pensiones, protección social, inversión productiva y otras “cosillas” que, aunque se paguen en Dracmas, no podrán vetarles “los hombres de negro”.
Pasar frio por falta de petróleo ya lo están pasando en este momento.
Y, como se descuiden, les van a recetar el pasar más (y comer menos) aún.
El panorama se pone interesante; Y de algún modo quienes pensamos que hay que poner fin a toda esta barbarie, debiéramos ingeniárnoslas para hacer llegar al pueblo griego nuestro apoyo moral.
Porque, además, si ellos dan un primer paso, nos será mucho más fácil dar el siguiente a los españoles, portugueses, italianos y franceses (entre otros).
En América latina ya lo hicieron hace unos cuantos años (en condiciones mucho peores) y en estos momentos, además de haber mejorado su nivel de vida y dignidad, son algo menos vulnerables que quienes vivimos metidos en la jaula del Euro.
Saludos.