8/9/14

“De cajón”



Es lamentable regodearse en constatar que “yo ya lo dije”.
Y no lo digo por mí (aunque también lo dije).
Pero el asunto es que ahora, tras haber arrasado el bosque y haberlo dejado convertido en poco más que un infértil erial, una buena parte de los “estranguladores” de la economía productiva afirman que han llegado a la conclusión de que no es conveniente seguir asfixiando al personal.
En lo que a mi concierne, pienso que no se trata de un descubrimiento tardío, ni tampoco hay arrepentimiento alguno en las declaraciones de estos “conversos”.
Simplemente ya han (casi) cubierto el hito de “destrucción creativa” (de derechos sociales, de patrimonio y servicios públicos y  de autoestima de la ciudadanía) y creen que puede resultar contraproducente el dar un último apretón de tuerca que pudiera trasroscar el sistema.
Por eso algunos de los más agresivos estranguladores de la economía real están intentando abrir de nuevo los tiros de “la estufa” económica para ver de reavivar las brasas y volver a encenderla.

El problema es que, en muchos casos, en el interior de la “estufa” ya no quedan brasas, sino sólo cenizas.
Quizá por esa razón haya que ir pensando en cortar algo de leña de los frondosos bosques del mundo financiero y gran empresarial para poner otra vez la caldera en marcha.

El texto de Antón Losada es  bastante más ilustrativo de lo que cuento (Y casi igual de breve).
Ahí queda:
Saludos.