8/8/14

“Las imprudencias se pagan” (Ébola)





Con un poco de suerte, quizá todo quede en el ámbito de la irresponsabilidad política que permitió el cierre del único “centro de referencia en Madrid para pandemias y enfermedades emergentes”; Es decir del Hospital Carlos III para convertirlo en un “apartadero” de enfermos más o menos crónicos. Esos que la sanidad privada y los hospitales concertados no quieren ver ni en pintura porque ocasionan mucho gasto.
Sin embargo, si las cosas se tuercen (y pudieran llegar a torcerse) nos vamos a encontrar con que dicha decisión, no sólo ha terminado saliéndonos muy cara en el aspecto económico (desmontar y volver a montar un servicio muy complejo que previamente existía y contaba con personal cualificado), sino que corremos el riesgo cierto de poner en peligro la salud y la vida de los ciudadanos y, además, haber abierto la puerta a una grave epidemia en toda Europa que, dada la movilidad física de nuestras poblaciones, podría propagarse a todo el mundo.
Informaciones, parciales e interesadas se están publicando muchas, por parte de los medios de comunicación.

Y en la mayoría de los casos tienden a llevar el foco a la cuestión de si era o no conveniente la repatriación del “cooperante” (su condición religiosa no viene al caso) y de quién debe pagar los gastos de dicho traslado.
Pero casi todas tienden a ocultar, o minimizar, la incompetencia de las autoridades sanitarias (Nacionales y de la Comunidad de Madrid) y los sucesivos disparates que van cometiendo en cada paso que dan en relación con este asunto.

Por este motivo y porque la cuestión, además de muy grave y delicada, es muy compleja, invito a quien quiera dedicar 3 minutos a leer esta información, “anónima” (por razones de seguridad laboral) pero aparentemente fiable y bien documentada que, a mi juicio, nos permite valorar con mejor conocimiento de causa todo este alboroto que, si no fuera por la gravedad del riesgo que pudiéramos correr, se limitaría a ser una demostración más de irresponsabilidad, incompetencia y afán de destrucción (de lo público”) de nuestros actuales “malgobernantes”.

Resulta francamente instructiva y ayuda a “interpretar” las “decisiones” (e “indecisiones”) de unos responsables sanitarios (políticos) que no parecen saber dónde tienen la mano derecha y deshacen hoy lo que mandaron hacer ayer (Y estoy hablando literalmente).
Saludos.