24/6/14

Otra ignominia más (el asunto del Tíbet)



Aunque desde el punto de vista legal, los ciudadanos (de momento) poco podremos hacer, ya que la decisión ha sido legalmente adoptada por quienes tienen la competencia legal, es importante denunciarlo.
Se trata de un (obsceno) paso más en la abolición de la Justicia Universal.
Esa que con tan buena fortuna este país tuvo la decencia y el acierto de poner en marcha con la solicitud de extradición de Augusto Pinochet y que ha permitido juzgar, aquí y en sus propios países, a asesinos y torturadores argentinos que de otro modo no hubieran pisado la cárcel, o hubieran muerto considerados como ciudadanos decentes.
Esa Justicia Universal que obligó a vivir escondido, hasta su muerte, en su propio país a Ariel Sharon tras ser reclamado por la justicia belga.
Y, también, a otros muchos depredadores humanos (árabes, latinoamericanos e incluso estadounidenses) que, aunque nada tienen que temer en sus respectivos países, no se atreven a cruzar las fronteras por miedo a ser detenidos.
Y por ello ¡pobre gente! no pueden venir a Europa a veranear, ni de compras, ni siquiera acudir al concierto de año nuevo a Viena.


Porque esta gentuza, con independencia de que pueden arrancarle las uñas, o los dientes, a un ser humano sin inmutarse, mientras se fuman un cigarrillo, son personas sensibles, que aman a los animales y aprecian el arte como el que más.  
Aquí lo dejo.
Simplemente recirculo el comunicado de la Asociación Pro Derechos Humanos de España, que me ha enviado un buen amigo, en el que denuncian este nuevo revolcón que nuestros jueces le han dado a la Justicia en el lodazal de la venta de derechos humanos a cambio de la compra de deuda pública.



Esperemos que los partidos medio decentes apoyen a las víctimas, o suscriban la presentación de los recursos necesarios para intentar lavar esta nueva afrenta al género humano.
Saludos.