26/5/14

Elecciones Europeas XIV ''Pronósticos'' (a toro pasado)


A medida que voy asimilando los resultados de las elecciones de ayer, más contento me pongo.
Y, a la vez, más importante me parece el que todos sepamos interpretar lo que, sin necesidad de “ponernos estupendos” ni ahuecar la voz, podríamos calificar como “la voz del pueblo”.
Un pueblo algo cazurro, desde luego.
Y también bastante irreflexivo.
Hasta el punto de despreocuparse de sus intereses reales para andar detrás de los señuelos de un equipo de fútbol, un programa de televisión, un concurso, o una “nota de sociedad”.

Eso en el mejor de los casos. Porque, además, tenemos acreditada una cierta tendencia a hurgar en la basura y utilizarla como arma arrojadiza contra quien no es “de nuestra cuerda”.
Sin embargo y pese a todos estos defectos y pese a que quienes nos malgobiernan (y nos malgobernaron) suponen que, además de incautos e individualistas, somos bobos y mansos, quiero creer que las papeletas que ayer metimos en las urnas (casi la mitad de las personas que teníamos derecho a hacerlo) vienen a desmentir esa suposición.

Me explico:

En primer lugar, se mire por donde se mire y por mucho que quieran edulcorar el trago, los dos grandes partidos han recibido (de los electores) un severo toque de atención.
En segundo lugar y por mucho que nos quieran hacer creer lo contrario, la tremebunda abstención con la que contaban para minimizar los malos resultados no ha sido tal; Pues aunque si descontando Cataluña, País Vasco y Navarra la cifra hubiera sido algo inferior, lo cierto es que no se ha producido la desafección que pronosticaban (y algunos deseaban).
En tercer lugar, y salvo que me convenzan de lo contrario, ayer domingo, acudieron a las urnas muchas gentes que nunca lo habían hecho anteriormente, e incluso tenían a gala el no haberlo hecho.
En cuarto lugar, en contra de los profetas que vaticinaron la muerte (y enterraron) del 15-M en la irrelevancia, se ha demostrado que el muerto estaba muy vivo. Y ha contribuido, por un lado a quitar el miedo a las urnas a algunos refractarios y por otro (y quizá eso sea lo más importante) a que otros muchos que habitualmente votábamos “por costumbre” hayamos puesto en esta ocasión algo más de atención al elegir la papeleta.
Y finalmente (porque no quiero extenderme demasiado) tengo que decir que, aunque no he votado a Podemos (Pudimos, desde anoche), me han alegrado tanto su presentación (que muchos tanto temían) como su excelente resultado.
A mi juicio es mucho mayor el beneficio de los votos rescatados de la abstención y de los votantes del PSOE que en otro caso se hubieran quedado en sus casas (para no votar a IU) que los votos que innegablemente le han quitado a IU.
Mi opinión es que de no haberse presentado Podemos (ni los otros partidos menores que no han conseguido escaño) en ningún caso IU hubiera alcanzado los 3.013.813  votos que suman IU + Podemos + Movimiento red+ Partido X. Ni tampoco los 11 diputados.
Eso sin contar con el acicate que debiera suponer (para unos y para otros) el reto de propiciar, a partir de mañana, un espacio de entendimiento.

Faltan 10 meses para las municipales y autonómicas y hasta ese momento la “coalición” no resulta imprescindible.
Porque, al igual que en éstas, las Autonómicas y más aún las municipales, se resuelven en “circunscripciones únicas” que prácticamente no alteran la representatividad en función del tamaño (en las de ayer, a Podemos los escaños le han costado menos votos que a cualquier otro partido (249.190), salvo “Ciudadanos” (247.557), frente a todos los demás (desde 324.534 a Primavera Europea, a 253.999 de UPyD).
Es más: Si se presentan por separado (porque así lo decidan) lo más probable es que puedan llegar a gobernar conjuntamente (o influir) en algunos municipios y eso sería el equivalente de unas “relaciones prematrimoniales” de cara al día del inevitable “enlace”.
Porque lo cierto es que las Elecciones Generales, desgraciadamente (y mientras no cambien el Reglamento o la Ley Electoral) son un club privado al que no tienen acceso las familias “monoparentales”.

Y yendo aún más lejos en la fantasía, pudiera darse el caso de que en muchos municipios se pudiera ampliar la relación de pareja a un trío  (con otras fuerzas).
Porque, a veces, puede resultar cierto eso de que el matrimonio llega a suponer una carga demasiado pesada para soportarla solo entre dos.
Seis meses -previos- de cohabitación en los municipios podrían servir para afinar mejor una posible orquesta. (Y, desgraciadamente también, para todo lo contrario).
Saludos.