19/9/13

Más problemas para Lasquetty (los médicos)



Alguno supondrá (con razón) que me estoy refiriendo al nuevo varapalo judicial (llueve sobre mojado) que supone la admisión del recurso del sindicato AMYTS.
Y efectivamente, parece que, últimamente, al señor consejero le crecen los enanos.
Sin embargo el “problema” al que me refiero es de índole muy distinta.
Y, a mi entender, muchísimo más grave.
Me explico:

He asistido (como oyente, porque no he querido intervenir) a la asamblea informativa convocada por AFEM.
Y, después de cuatro horas y diez minutos de escuchar las distintas intervenciones, he sacado la conclusión de que la externalización de los 6 hospitales presenta un color más negro que el sobaco de un grillo.
Lo digo porque, aunque es evidente que el cambio de abogados ha suscitado algunas discrepancias entre los médicos, la sensación que he sacado es que, el colectivo allí presente (médicos mayoritariamente) tenía muy claro que, igual que en su día delegaron en la junta directiva para elegir el bufete de abogados (López Rodó – De la Cruz Ferrer), tenían que aceptar como buena la decisión de 10 de los 12 miembros de la misma junta directiva de rescindir dicho contrato y cambiar de abogados.
Ha sido una asamblea, larga (250 minutos) pero no tediosa (ni cainita), en la que los discrepantes han tenido ocasión de explicarse y han sido aplaudidos y respetados por la práctica unanimidad de los asistentes (unas 600 personas, que debe ser el “aforo” de butacas del salón de actos).
Y todos, sin excepción,  les han reconocido su dedicación, sus conocimientos y, a la vez, les han venido a decir que, en todo caso, tan válidos para la asamblea eran sus planteamientos como los del resto de la junta directiva, pero con la diferencia de que los discrepantes eran dos y el resto diez y, por tanto, como confiaban plenamente en ellos aceptaban la decisión del cambio de letrados.
Sin pretender vanagloriarme debo decir que, por razones de trabajo, creo tener “alguna” experiencia en asistir a asambleas e intervenir en las mismas (posiblemente bastantes más de 300) y me considero capaz de detectar un “pucherazo” asambleario (no es demasiado difícil para quienes dominan “la técnica”) y, como digo, este no ha sido el caso.
En mi opinión lo que se ha producido es un simple choque de trenes (de egos, más bien) entre una docena de personas que desinteresadamente se han dejado el pellejo para llevar a buen puerto toda la fuerza y responsabilidad que sus compañeros de profesión (y la sociedad en general) ha puesto en sus manos.
Y en esas circunstancias resulta normal que cada uno defienda “a muerte” sus propias opiniones.
Y también, aunque no sea deseable, es normal que, quienes -por conocimientos y posible  mayor dedicación- entienden que han aportado más que el resto, se resistan a ver desechados sus consejos.
Ese era todo el problema.
Y, aunque desde el patio de butacas algunos asistentes se han empecinado en darle cuerda al “agravio” y pedir una votación, ha sido muy clara la decisión de los asistentes de limitarse a pedir, a todos (los 12) que siguieran trabajando, a reconocer y agradecer su esfuerzo y (lo han dicho bien claro algunos intervinientes) manifestar su total respaldo y confianza a la actual junta directiva.
Por todo lo antedicho  es por lo que pienso que el Sr. Fernández-Lasquetty debiera tener muy serios motivos de preocupación. Por, al menos, estas tres razones:
1    Porque los médicos no están divididos (aunque algunos quieran dividirles, o hacernos creer que lo están).
2    Porque su horizonte no acaba en  la paralización de este concurso, sino que alcanza a la guerra total al saqueo y privatización del sistema sanitario (Lo han dicho, y aplaudido, en varias ocasiones).
3    Y, además, porque, en contra de lo que algunos medios de comunicación publicitan (con gran preocupación de muchos de nosotros), por lo que he podido escuchar, los médicos (de AFEM) tienen muy claro que su lucha es por la Sanidad Pública y por su dignidad profesional como han insistido machaconamente casi cada uno de los intervinientes (del público) y en ningún momento se han planteado cuestiones económicas, ni dejado puertas abiertas a componendas con la consejería.
Al igual que me ocurrió ayer con la asamblea “a la puerta del hospital” hoy he salido del bonito salón del Colegio Oficial de Médicos, con el culo a rayas (de estar sentado) y con “el corazón contento”  (Ya sé que soy un optimista impenitente)
Lo siento, Sr. Lasquetty (y Sres. de La razón y el ABC):
¡otra vez será!  
Saludos.
 SÍ, . . . SE PUEDE
Por supuesto, en ningún momento aplaudí a unos, ni a otros.

Y, aunque también me llamo Pedro González, no soy el presidente de AFEM, ni su primo, ni su padre (es algo más joven que yo, pero no lo suficiente).

 Y, hasta hoy, ni siquiera le conocía físicamente.