4/9/13

El Consejero de Sanidad carece de sentido del humor



O, dicho de otro modo “tiene un mal perder”.
Al final va a resultar que esa caradura (de consistencia similar al “cemento armado”),  ese aplomo y ese desprecio, con los que nuestro impresentable consejero despachaba cada noticia o información “poco elogiosas” con su plan de “Sostenibilidad”, eran una mera “pose” representada desde la tranquilidad que dan: la mayoría absoluta de su partido, el apoyo de una clase empresarial (por llamarla de algún modo) depredadora y la claqué de unos periodistas y medios de comunicación (también, por llamarlos de algún modo), o ideológicamente afines, o acorralados por las deudas y, por tanto, chantajeables desde “el poder”.
Ha bastado con que un juez “de a pie” se niegue a reírle las gracias y decida pedir un “tiempo muerto” antes de que la “broma” (de la privatización) se convierta en irreversible, para que, el hasta ayer prepotente y despectivo Sr. Fernández-Lasquetty, sufra un ataque de pánico y se lance a dar coces (dialécticas) contra dicho juez.
Coincido con el Sr. Fernández-Lasquetty en que el magistrado D. Carlos Gómez Iglesias podría haberse ahorrado (por su propio bien) el tono empleado para realizar algunas consideraciones en relación con el sindiós que supone la privatización y lo gaseosos que resultan los argumentos que pretenden justificarla.

Y que debiera ceñirse a un lenguaje más técnico, aséptico y “leguleyo” para venir a decir lo mismo (pero sin que lo entendamos los simples mortales).
Porque lo cierto es que, en opinión de dos letrados amigos a los que he sometido a “un careo” al respecto, las consideraciones expuestas por el Sr. magistrado, pese a ser razonables y pertinentes, tienen un ligero aroma  a “pescozón”, propinado en el cogote de la Consejería de Sanidad. Es decir; en el del Sr. Fernández-Lasquetty (y allegados).
Y, eso duele.  
Y además, en mi opinión, los jueces deben ser muy cuidadosos, y meter en la cárcel o sentar la mano a quienes incumplen las leyes (letra, o espíritu) “sin acritú” y con cara de esfinge.
El hecho es que, por mucho que el Sr. Fernández-Lasquetty pretenda enfangar el tablero judicial invocando los espectros, hoy del Sr. D. Tomás Gómez y mañana tal vez del fugitivo Luis Roldán, los argumentos parecen claros y algunos esperamos que finalmente así los confirme en su día el TSJM, que es quien, creo, tendrá la última palabra.
Porque no lo olvidemos: el juez, hasta ahora, lo único que ha dicho es que no se siga adelante hasta no tenerlo del todo claro.
El problema para el Sr. Fernández-Lasquetty es que, en contra de lo que afirma, el proceso aún es reversible y, si los dioses nos son propicios, podría quedarse “con el ¡viva! en la garganta”,
Que así sea.
Y, entretanto, le recomiendo infusiones de valeriana para calmar los nervios.
Porque, la verdad es que con la cara desencajada pierde mucho “encanto”    

Saludos