7/2/13

Lúcido y descorazonador


Es probable que mis amigos y allegados estén hasta la tonsura del estribillo que vengo repitiendo desde hace ya algo más de 3 años:
“No me basta con que mi marido ya no me pegue. ¡Quiero el divorcio!”
Lo he venido utilizando como conclusión lógica a cualquier hipótesis de salida “razonable” de esta (falsa) crisis que nos pretendan “vender”.
Bueno: pues Concha Caballero (exdiputada “roja” en Andalucía y hoy, al parecer, dedicada al periodismo y la enseñanza) ha publicado el pasado mes de enero en la edición andaluza de El País un artículo que, tras un primer momento de satisfacción por ver que yo también opino como “alguien” que parece sensato, ha venido envenenando mi ánimo al percatarme que más que de una opinión, o un análisis, se trata de una “profecía”.
Lamentable y siniestra profecía.
A estas horas aún tengo la acidez metida en el cuerpo.

No obstante, como optimista impenitente que (creo) soy, lo dejo ahí, por si alguien decide leerlo y después de leerlo decide obrar en consecuencia (ya desde hoy mismo)
Porque el asunto no es ninguna broma.
Y, mi agradecimiento a Salvador Martín, que ha logrado fastidiarme la jornada.
Pero, para eso están los amigos. Y por eso mismo hago yo otro tanto. 
Saludos y buenas noches.

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