15/11/15

Sin comentarios (XIX)




Aunque las personas (de aquí y allí) que sufren esta innecesaria barbarie merecerían un debate social mucho más amplio y profundo que el circo mediático (e ideológico) montado sobre los “cadáveres exquisitos” de los ciudadanos europeos, me abstengo de abrir la boca.

No tanto por miedo a que me apliquen la Ley Antiterrorista (o cualquiera de los sucedáneos recientemente aprobados), cuanto por respeto a los muertos (de ayer  aquí, y de hace ya varios años en todo oriente medio).

Afortunadamente Bernardo Vergara ha sintetizado mis conclusiones y mis sentimientos.

Que la tierra les sea leve a las víctimas (de aquí y de allí) y la vida y los afectos ayuden a soportar la pena a sus familiares, amigos y allegados.

Y ojalá los “biempensantes” empiecen a “pensar” y razonar; Porque estos asesinatos no son fruto de unos meros descerebrados, sino que “alguien” les ha dado los medios y las supuestas justificaciones,

Saludos tristes.