19/9/14

Escocia, un ejemplo a seguir



Anoche, en vísperas del cierre de las urnas, cumplí religiosamente con mi costumbre de hacer un pronóstico equivocado.
Nadie podrá negarme la más absoluta fiabilidad (en el error).



Hoy, a toro pasado, podríamos reinterpretar aquel viejo chiste que decía:

“hay que ver lo que son las cosas; pensábamos que íbamos a ganar “los de izquierdas” y finalmente hemos terminado ganando “los de derechas”.
Lo que ocurre es que, en este caso, lo cierto es que (en mi opinión) todos hemos salido ganando.

Me explico:

Los unionistas, porque han conseguido más votos y han evitado, por algún tiempo la posibilidad de una “secesión”.
Los independentistas, porque han demostrado que son muchos. Y, sobre todo, porque quizá van a conseguir más ventajas prácticas que las que les hubiera deparado la independencia.
Pero sobre todo, somos los ciudadanos (los escoceses y el resto de los europeos) quienes salimos ganando con esta demostración de lucidez (una gran parte de los ciudadanos no quiere aventuras), de tolerancia (no parece que el resultado vaya a desatar odios africanos entre unos y otros), de implicación en los asuntos políticos (votó más del 80 % del censo) y de respeto por la opinión ajena (resuelven las discrepancias mediante una consulta cuyo resultado respetan).
Además, los más ignorantes, hemos aprendido que ese estado que oficialmente se llama "Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte" (y que solemos llamar Inglaterra), está compuesto por cuatro países que son: Escocia, Gales, Inglaterra e Irlanda del Norte (La república de Irlanda, que se ubica en una isla al suroeste de Irlanda del Norte y al Oeste de la Gran Bretaña, no forma parte del Reino Unido).  
Y, finalmente, para redondear el ejemplo de buen hacer, el Ministro principal de Escocia (Cargo  equivalente al del Molt honorable en Cataluña), Sr. Alex Salmond ha anunciado su dimisión.

Produce envidia el ver que en ese país, pese a la burricie de algunos (Como el Sr. Cameron) la prepotencia y el matonismo de otros (Las grandes empresas amenazando con abandonar el país)  y los “faroles” y el intento de extorsión de las instituciones europeas (Os echaremos de Europa), los escoceses, aunque tensos y preocupados (supongo), se han limitado a votar lo que a cada cual le ha venido en gana, tras escuchar las prédicas de los voceros de uno y otro bando.
Y estoy convencido de que igual que ha salido “el NO” y no ha pasado nada, tampoco hubiera pasado nada (a los escoceses) si hubiera ganado “el SI”.
Aunque es muy probable que, en ese caso, quienes estuvieran de los nervios fuesen el Sr. Cameron y Bruselas por haber dicho cosas que obviamente no iban a poder cumplir.
Increíblemente este escenario, pacífico y democrático, nada tiene que ver con el que nuestro gobierno central está propiciando en relación con Cataluña.
Lo más probable es que, ante una consulta celebrada en parecidos términos, el resultado fuera igualmente “NO” (entre otras muchas razones porque Cataluña ya tiene actualmente muchas más competencias que las que les vayan a dar en el futuro a los escoceses).
Sin embargo, la cerrazón de la derecha mostrenca española, con el mostrenco de nuestro presidente a la cabeza, están decididos a impedir que nadie pueda abrir la boca.

Y por eso, mucha gente como un servidor que, ni somos nacionalistas, ni nos gustan los nacionalismos, terminamos simpatizando con sujetos como el zascandil de D. Oriol Junqueras (Capaz de colaborar en la aplicación de una política “de derechas” persiguiendo la zanahoria de la improbable independencia) o trileros y mercachifles políticos como D. Artur Mas y su Conveniencia y Unió (Capaces de sostener simultáneamente una cosa y su contraria para seguir en el poder y, quizá, recaudar el 3% de todo lo que mueve su administración).
Simpatizamos con estos sujetos, simplemente, porque son medianamente educados y porque a la postre (pese a las bravatas previas) lo único que piden es “que se les escuche”.

Por eso, algo que debiera parecernos una cosa tan normal como ha sido el referéndum de Escocia, a algunos nos produce envidia y nos parece un ejemplo a seguir.   
 Saludos.