5/3/14

Se consumó la tropelía de la privatización de (parte) de la donación de Sangre


Conviene que todos lo sepamos y que, quienes consideremos que esto es un nuevo expolio de nuestro bienes y nuestros derechos, lo denunciemos “urbi et orbi”.



Aunque la Comunidad de Madrid pretenda engañar a los más incautos manteniendo su logotipo en los tres autobuses y la furgoneta de extracciones que le ha regalado a una empresa propiedad de Cruz roja, tenemos que saber que, con la sangre que donemos altruistamente en dichos vehículos (que además llevan el emblema de la, antaño respetable, cruz roja), estamos colaborando sin saberlo en un “negocio” que la Comunidad de Madrid le ha regalado a una entidad privada denominada “Centro de Transfusión de Sangre Cruz Roja de Madrid”.
Las condiciones del convenio suscrito entre la Comunidad de Madrid y el Comité Autonómico Cruz Roja Española en la Comunidad de Madrid, son absolutamente leoninas para la Sanidad Pública.
Supongo que si algún partido o colectivo se toma la molestia de analizarlas, podrá encontrar fácilmente (una vez más) causas sobradas como para considerar dicho “convenio” como una malversación de efectos públicos y, en consecuencia, denunciarlo ante la fiscalía.
Hay que recordar que dicho convenio se suscribió entre dos personajes impresentables y hoy ya apartados de sus antiguos cargos (aunque al Sr. Fernández-Lasquetty le hayan dado ya otro un poco más modesto).
De momento, debido a la desfachatez de nuestro gobierno regional (respaldada legalmente por su mayoría absoluta) poco podemos hacer como no sea intentar revertir judicialmente dicho atropello y disparate sanitario.
Sin embargo, y al margen de que cada cual meditemos sobre la honestidad de los políticos que elegimos, podemos perfectamente organizarnos para no dar ni una gota de nuestra sangre a un tinglado que, lo llamen como lo llamen y lo disfracen como lo disfracen, va a hacer negocio con ella.
Debemos concienciarnos de la necesidad de acudir directamente a los hospitales y centros públicos de salud, en muchos de los cuales podemos perfectamente hacer nuestras donaciones con la seguridad de nadie comerciará con nuestra solidaridad.
Es una nueva pelea que hoy empieza y que, tarde o temprano, terminaremos por ganar.
Porque es justa y porque es muy probable que terminemos echando (democráticamente) a escobazos del poder a estos cuatreros que, disfrazados de pastores, están malvendiendo o destruyendo el patrimonio que nos legaron nuestros padres y nuestro esfuerzo.

Raúl Rejón lo cuenta mejor que yo.
  
Saludos.

, . . . se puede