25/12/13

Elecciones Europeas (VII). 'Qué nos jugamos'' Faltan 5 meses (151 días)



Soy consciente del riesgo de que, por tanto insistir en lo mismo, puedo terminar quedándome sin “auditorio”; O, mejor dicho, sin “oyentes”, ya que el auditorio son las direcciones de correo y la página (prestada) en la que publico estas reflexiones.
Quizá, como digo, corro el riesgo de dirigirme a un auditorio con las sillas vacías. Pero no por ello voy a renunciar a intentar convencer -a quien se deje- de la importancia de estas elecciones europeas del próximo 25 de mayo (si no cambian las fechas).
Aunque ya se van materializando algunos movimientos, aún no hemos entrado en la fase campaña electoral que, como hemos aprendido con el tiempo, consta de dos fases: Una, la campaña electoral “oficial”  que durará, supongo, 15 días y otra, la campaña “real” que, bajo diferentes nombres y pretextos, comenzará a partir del próximo mes de enero.
Por esta razón y hasta no disponer de datos más concretos, me voy a limitar a intentar explicar cuántas desgracias legislativas nos podríamos haber ahorrado si, en lugar de “mayordomos del poder”, hubiéramos situado en dicho parlamento (con nuestro voto) a personas que, además de capacitadas, fueran “decentes”, política y moralmente hablando.
Advierto para los puristas que, como de costumbre, disparo “al bulto” ya que mis conocimientos de la política comunitaria (y de otras muchas cosas) son más bien escasos y por ello no puedo afinar demasiado el tiro, ni seleccionar la munición adecuada.
En todo caso si mis disparos sirven para levantar alguna duda, o alguna sorpresa, daré mi tiempo por bien empleado.
Me limito a señalar tan sólo 4 “cosas” que hubiéramos podido evitar si más del 80% de los parlamentarios europeos no actuaran (o se comportaran, a la hora del voto) como si fueran “de derecha pura y dura”:

1      El tratado de Amsterdam(1999) Donde se ratifican los poderes del BCE independiente de todo control político.
2      La infausta (y afortunadamente abortada) Constitución Europea. “Tratado por el que se establece una Constitución para Europa”  (2004)
3      El tratado de Lisboa(2007) que fue la puerta falsa por la que nos colaron una parte de la (falsa) Constitución que previamente no pudieron aprobar por la oposición de Francia y Holanda.
4      Tratado de Estabilidad, Coordinación y Gobernanza en la Unión Económica y Monetaria(2012) También llamado “Pacto fiscal” que remachó la vergonzosa modificación del artículo 135 de nuestra Constitución.
Estos cuatro engendros legislativos tal vez no hubieran sido posibles si la correlación de fuerzas en el Parlamento Europeo no hubiera sido tan abrumadoramente conservadora.
Y para ilustrar lo que afirmo dejo aquí un par de cuadros de mi propia cosecha, (elaborados a partir de datos oficiales del propio Parlamento Europeo) que resumen la composición ideológica (teórica) de cada una de las cámaras que han gobernado en las últimas (y únicas) 7 legislaturas.
Debo advertir que, dada la proliferación, aparición (y desaparición) de grupos y coaliciones y los cambios de nombres de algunos de los que se han mantenido, los he agrupado a mi libre albedrío tal y como dios (que no existe) me ha dado a entender.
 No puedo garantizar la exactitud ni la pertinencia de dichos maridajes, pero estoy convencido de que, a los efectos que pretendo, resultan razonablemente acertados.

Este cuadro nos da idea de cómo, aunque “las derechas” en sus distintas adscripciones han sido siempre mayoritarias en el Parlamento Europeo, en ningún momento han alcanzado los 2/3 de los escaños.
Sobre todo si tenemos en cuenta que dentro de ese grupo están incluidos, aparte de los diputados ultraderechistas y xenófobos, los Euroescépticos y algún “verso suelto” como es el caso en esta última legislatura del único Eurodiputado de UPyD, D. Francisco Sosa Wagner.
Sin conocerme a fondo (ni en superficie) los reglamentos, estoy convencido de que muchas de las tropelías que ese parlamento ha aprobado (o consentido que otros aprueben) no se habrían llevado a efecto si ese 37,23 %  (48.65% en 1989) de eurodiputados teóricamente de izquierdas hubieran votado en contra.
Sin embargo la triste realidad es que, históricamente, los diputados del Partido Socialista Europeo (Socialistas y Socialdemócratas) han votado conjunta y disciplinadamente con “las derechas” en casi todos los temas cruciales que han permitido la creación de unos poderes supranacionales (BCE, Tratado de Maastrich, Tratado de Lisboa, Pacto de Estabilidad, Troika, . . .) que no rinden cuentas ni al propio parlamento europeo ni, mucho menos, a los gobiernos de los países que lo integran.
Ello sólo ha sido posible gracias a la connivencia del PSE con cuyos votos la composición real del Parlamento Europeo se trastoca en un 88% de “adoradores de libre mercado” frente a apenas un 13% de parlamentarios que, pese a reclamarse “de izquierdas”, son poco más que unos socialdemócratas algo radicales (de los de hace algunos años).
 Por este motivo, y aunque sé que causaré molestia a muchos amigos míos, es por lo que invito a reflexionar sobre la necesidad de NO Votar a ninguno de los dos grandes partidos y hacerlo por cualquiera (según sean las preferencias ideológicas) de los pequeños.
La política europea (de la española ya hablaremos) no se regenerará si no barremos a escobazos electorales a los mayordomos del sistema financiero y gran-empresarial que en estos momentos están vendiendo nuestros derechos, nuestras ilusiones y nuestro futuro a los inmensamente ricos.
Y lo hacen con la seguridad de que mañana tendrán un sillón vitalicio en algún confortable consejo de administración, además de una cuenta corriente bien nutrida y el halago intelectual de los muchos inventos mediáticos que maneja el poder del dinero.
Quiero finalmente insistir, una vez más, en que en estas elecciones conseguir un diputado le cuesta prácticamente el mismo número de votos a los partidos grandes que a los pequeños:
Jaime Mayor Oreja (PP)                                                                       290.100 votos
Juan Fernando López Aguilar (PSOE)                                                292.466 votos
Willy Meyer (IU)                                                                                      294.124 votos
Aunque, ciertamente, a los muy pequeños les cuesta algo más:
Ramón Tremosa (Coalición por Europa)                                          404.123 votos
Oriol Junqueras (Europa de los Pueblos-Los verdes)                      394.938 votos
Francisco Sosa Wagner (UPyD)                                                           451.866 votos                   

Dicho queda: Y que cada quien se haga su propia composición de lugar.
Saludos.

Recopilatorio Elecciones Europeas: