13/10/13

Ofensiva antisindical



Algo grave teme el gobierno en los próximos días para tener necesidad de forzar tanto el funcionamiento de la máquina de humo.
En este caso dirigiéndola a pleno rendimiento contra los sindicatos. En unos casos presentando como novedades asuntos bastante viejos: “Lo que los sindicatos deben aclarar” (El Economista 12-X-2013).
O incluso llamando al motín (por si cuela) dentro de uno de los grandes sindicatos: ¿Por qué no cesan a Cándido Méndez? (Amador G. Ayora, El Economista, 12-X-2013)
Y todo esto en un mismo día y sin salir de un único diario.
Supongo que está a punto de producirse alguna desagradable novedad judicial en los casos Blesa, Balears, Urdangarín, Gürtel o Bárcenas (que, en esencia, es el mismo) y la prensa afín necesita una copiosa ración de carnaza para sus portadas y telediarios con la que tapar las vergüenzas del partido que les paga y al que se deben.

Y quisiera dejar claro que con esta opinión no pretendo minimizar la gravedad del uso indebido de los dineros asignados para “cursos de formación” que desde hace ya muchos años se han convertido en la mayor fuente de financiación de los grandes sindicatos y, en menor medida, de las grandes patronales.

Y digo en menor medida de las grandes patronales, no porque reciban una cantidad menor (realmente reciben más dinero que los sindicatos) sino porque las patronales tienen, además, otras muchas y más saneadas fuentes de financiación.
Esas ingentes cantidades de dinero que en su mayor parte llegan “de Europa” se han convertido en el “ganapán” de muchas personas y empresas directa o indirectamente ligadas a los sindicatos, las patronales y fundaciones afines a los partidos (¿qué fue de Fundescam?) que en muchos casos han impartido razonablemente dichos cursos y ayudado a la mejora de la cualificación de los trabajadores y en otros (demasiados) han servido de “tapadera” para pago de favores, compra de fidelidades y  enriquecimiento personal de algunos; Además de, en el caso de los sindicatos, convertirse en la principal fuente de financiación con la que poder pagar la “nómina” y el funcionamiento de la organización.
Todo ello indeseable y poco transparente.
Pero, ni es novedad, ni es algo que afecte exclusivamente a los sindicatos.
Por eso es por lo que sospecho que cuando tienen que recurrir, aprisa y corriendo, a sacar tales trapos del fondo del baúl, es porque posiblemente temen que el juez, Ruz, el juez Castro, las autoridades suizas, o vaya usted a saber quién, están a punto de dar algún paso que, pese a la docilidad de la fiscalía y la amable indulgencia de los tribunales superiores, pudiera resultar peligroso y de difícil “reparación”.
Y, si no: Al tiempo.    


O, eso, o piensan perpetrar alguna barbaridad mayor de lo habitual.
Saludos.