20/10/13

Cuento de navidad (electoral)

Serán pocas las personas que no hayan visto la película ¡Qué bello es vivir!. dirigida por Frank Capra en 1946 y protagonizada por James Stewart.
Y esa ha sido la imagen que me ha venido a la mente tras leer el texto de Luis García Montero que publica hoy Infolibre.
Tiene el mismo sabor a “buenismo” y “final feliz”.
Y, al igual que la película, nos alegra incluso a quienes “nos las damos” de escépticos y realistas.
Sin embargo no veo razón alguna para no esperar que, tal vez, a estas alturas, los ciudadanos ya estemos empezando a sacar algunas conclusiones sobre ese atraco que llamaron “crisis”.
“Crisis” que  no era más que la osadía y la desfachatez de unos ladrones (el mundo de las finanzas y las grandes empresas transnacionales) que, cuando vieron que nadie les iba a llevar a la cárcel (ni a la quiebra) por haber volatilizado los ahorros de los ciudadanos convirtiéndolos en “papelitos” que valían menos que el propio papel en el que estaba impresos, decidieron que era el momento de dar un paso más y obligarnos a todos a pagar "su" desastre.
Y de paso, además de hacernos reponer el dinero (nuestro) que faltaba en la caja y ellos volatilizaron (en sueldazos, dividendos y paracaídas dorados), nos culpabilizaron por “manirrotos” y nos condenaron a entregar nuestros derechos, nuestro pellejo y nuestras ilusiones para seguir manteniendo en pie el mismo tinglado que arruinó el “estado social” (de los escasos países ricos que lo teníamos).
Quizá habría que esperar que, llegados a este punto, las “personas normales”, en lugar de aplaudir la expulsión de los inmigrantes o la rebaja de sueldos de los funcionarios y, a continuación (en el secreto de la cabina electoral) volver a votar a los tramposos y deshonestos que nos trajeron hasta aquí, seremos muy al contrario capaces de (también, sin que nadie lo sepa) hacer las cosas bien, echar una mano a nuestros vecinos y alegrarnos y trabajar para que a otros les vaya mejor.
Y, además, y no menos importante, negarles el pan y la sal (electoral) a quienes nos han engañado y se han convertido en cómplices del saqueo de nuestras vidas, ilusiones y derechos.
¿Por qué no?.
Yo, que me considero una persona normal,  lo tengo bastante claro.


La democracia está en apuros y está esperando que la gente normal acuda "a su casa" a rescatarla de las garras del “Sr. Potter” (FMI, BCE, Troika, . . . ).
Y espero que, en esta ocasión, hecho esto (que supongo se hará), a continuación, nos ocupemos de meter entre rejas al Sr. Potter.

O, al menos, ponerle un bozal de acero y cortarle las uñas (o, mejor, las manos)
Saludos.