20/9/13

Publicidad y propaganda




Como quienes me tratan conocen sobradamente mi aversión por la publicidad, no tengo empacho en publicitar esta petición de apoyo de “eldiario.es”.
Ayer asistí a la ”fiesta” de celebración del primer aniversario de este periódico (digital).
Y, aunque ese tipo de festejos no es “lo mío”, me alegré de pasar por allí (vi a algún conocido) y me sentí, modestamente, partícipe de la supervivencia del periódico.
Por ese motivo dejo aquí este enlace en el que, junto con un pequeño y bien argumentado, vídeo justificativo, eldiario.es  solicita nuevos suscriptores (60:00 €/año)
Como muy bien dicen ellos: yo no pago por leer (puedo hacerlo gratis) sino “para que se sepa” (y otros puedan leerlo)
Como ya he comentado en alguna ocasión (14-VIII-2013), “hasta hace unos meses me desesperaba al comprobar mi incapacidad para leer toda la información que, cada día más, tengo a mi disposición y que, a veces, se me acumula con perspectiva de no poder echarle un ojo nunca.

Sin embargo he llegado finalmente a la conclusión de que no debo preocuparme.

Lo importante no es si yo, o usted, seremos capaces de leer y digerir toda la información.

Lo importante es que esa información, esos análisis, esas opiniones, esos medios de comunicación, existan.

Y la realidad es que existen, crecen y mejoran.

Al final, por poner un símil, viene a ser como ver repoblarse un territorio anteriormente “baldío”.

Comprobar cómo van naciendo y arraigando los árboles y las plantas sin preocuparse de no poder disfrutarlas todas.

Cuando uno va a un parque nacional no se angustia por no poder tumbarse a la sombra de todos y cada uno de los árboles, ni tampoco por conocer su nombre, sus propiedades, o su historia: Simplemente disfruta de “la vista” y respira el aire puro de ese bosque.

Y eso es lo que pienso que está empezando a ocurrir en el, hasta ayer, desierto páramo del mundo informativo en el que tan solo medraban las (bien regadas) malas hierbas del pensamiento neoliberal.

Así que he dejado de preocuparme: Leo lo que puedo y llama mi atención y, eso sí, desde hace tiempo procuro “regar” también (económicamente con mis suscripciones) el pensamiento independiente.

Porque no quiero que se repitan episodios como el del cierre del Público “de papel” (con independencia de la opinión que nos mereciera su dueño) o la frustrada aventura de “La voz de la calle” que ni siquiera llegó a nacer.”
Así que, lo dicho: El que pueda y quiera, que colabore.
Saludos.