22/9/13

Ambiente de ''Postrimerías'' (II) (Periodo último de la duración de algo)



Supongo que serán escasas las personas con el interés o la paciencia necesarias para leerse de principio a fin este largo, denso, bien documentado y (a mi juicio) clarividente artículo en el que, D. Juan Laborda (no confundir con Juan José Laborda), afirma que “. . . lo peor está por llegar” y a continuación, en un extenso y bien estructurado texto salpicado de gráficos (en inglés para mi desgracia), justifica el por qué de dicha afirmación.
Creo que vale la pena dedicarle  el ¼ de hora aproximado que requiere su lectura.
Pero como supongo que serán muchos quienes tendrán mejores cosas que hacer, me limito a informar de lo siguiente:

1     Todas y cada una de las descripciones de la realidad y la reciente historia económica que hace son perfectamente constatables y están en nuestra memoria reciente, o ante nuestras mismas narices.
2    Pone al descubierto, para los lerdos como yo, que, aunque cada día que pasa estamos siendo (a la fuerza) más austeros, nuestros gobernantes están aumentado escandalosamente nuestro endeudamiento (personal).
3         Que las inmensas cantidades de dinero que aparentemente inyectan los bancos centrales en la economía (helicótero Bernanke) en ningún momento llegan a la “economía” y simplemente sirven para transferir la “quiebra” de los grandes bancos y aseguradoras a los gobiernos (los ciudadanos), quienes sin saberlo (ni desearlo) somos los dueños de un inmenso montón de humo (financiero) adquirido a precio astronómico.
4         Que el proceso, casi inevitablemente, va a terminar mal.
Y que los zurriagazos recibidos (por unos u otros) hasta el momento con motivo de las anteriores y presentes crisis financieras, burbuja tecnológica (punto.com), burbuja de las divisas (bath tailandés y tequilazo mejicano) y burbuja inmobiliaria (EEUU, Irlanda, España, . . .) habrán sido meras cosquillas comparadas con el bombardeo que nos aguarda.
A mí, que me considero poco impresionable, me ha dado mala espina.
Y espero que, desde la política (otra política puesta en práctica por otros políticos) pueda “rehabilitarse” (a fondo) el edificio (y sustituir a sus administradores) antes de que colapse (por el abuso) o haya que demolerlo por presentar daños irreversibles.
Pero eso no es más que un deseo.      
Saludos.