28/1/10

Teoría de la relatividad

La política es el territorio del depende. Por eso no son aconsejables los juicios sumarísimos, ya que lo que puede parecer condenable en un momento dado se torna en bendición celestial en menos que canta un gallo. Esta relatividad es más comprobable que la de Einstein, que pensaba que, a cierta velocidad, el tiempo se dilataba; aquí lo que se dilatan son algunas tragaderas y el papel, que lo aguanta todo. Muchos de estos giros de opinión son auténticos volantazos y es normal que, en ocasiones, a uno se le revuelva el estómago con el vaivén

Los talibanes, por ejemplo, primero fueron valerosos combatientes contra la ocupación soviética a los que Washington financió generosamente, hasta que un sortilegio los convirtió en demonios barbudos, cuyo régimen cobijaba a Bin Laden, hacía papilla las estatuas de Buda y daba muy mala vida a las mujeres. No hubo más remedio que invadirles y llevarles la democracia, no ya para liberar de la esclavitud a las mujeres, a las que el burka les abriga mucho en invierno, sino para demostrar que Karzai es un genio falsificando papeletas de voto. Democratizado el país, el nuevo paso es contar con los talibanes para la reconciliación nacional. A cinco de sus dirigentes les han devuelto la visa oro, y ya se piensa en regalar una vespa al mulá Omar, que debe de tener la moto con la que huyó a las montañas para el desguace. Las cosas van por buen camino.

En Honduras hubo un golpe de Estado, o eso nos parecía porque lo condenó hasta Obama. De un presidente expulsado en pijama a Costa Rica, se pasó a dos: el legítimo y su espantoso sombrero, y el de facto, o sea, el golpista. Y luego a tres: el legítimo, el de facto y el electo. Con tanto presidente, aquello parecía el PP. ¿Solución? Amnistiar a los militares golpistas, convertir al golpista en jefe en diputado perpetuo, proclamar presidente único al que era electo y dar el pasaporte hasta República Dominicana al legítimo, que pronto dejará de serlo porque los reconocimientos al nuevo gobierno no se harán esperar, entre ellos el de España. ¿Quién dijo golpe?

La relatividad funciona a todos los niveles. Ayer a las nueve de la mañana Díaz Ferrán explicaba en el Ritz cómo crear empleo y a las once huía a toda pastilla de un grupo de parados de Air Comet que le gritaban ladrón y sinvergüenza. ¿Que qué velocidad llevaría? La de la luz.

Copiado de Público

2 comentarios:

enrique dijo...

Muy bueno, dan san

dan san dijo...

Muchas gracias, pero sabes que no lo he escrito yo, ¿no?