21/10/13

Obras son amores, . . .





No es preciso frecuentar los cenáculos del criptocomunismo, ni creerse los radicales y descorteses textos de CAS.
Ni siquiera leer los artículos que publican, eldiario.es, Infolibre, Público, El Plural (o incluso el -hoy parasitado por sus deudas- diario El País)
La realidad descarnada de a dónde nos han traído estos mangantes que nos malgobiernan, la publican directamente los diarios económicos neoliberales.
Es tal la desfachatez y la sensación de impunidad que ni siquiera se molestan en ocultarlo o, al menos, en no “sacar pecho” de dicha hazaña.
La noticia en sí ya es bastante “cruda”.
Pero resulta mucho más terrible si se tiene en cuenta que, aunque la cantidad dedicada a Sanidad se ha reducido hasta el nivel de hace 7 años, casi nadie se parará a pensar que la reducción es aún mucho mayor, dado que se ha incrementado el gasto en las empresas privadas.
Saludos.         

Efectivamente, ¿dónde está tanto dinero?, Sr. Botín


Tras la lectura de este artículo de Juan Tortosa, aparte de verme medio retratado (aún no he tenido que mudarme), me decido a difundirlo ya que me parece muy didáctica para todos los ingenuos que, pese a la evidencia, quieren creer que las cosas están cambiando.
Y también para que no olvidemos el escarnio y la burla que suponen ese tipo de declaraciones.
Tiene narices que el amo de un banco quebrado que tan sólo se sostiene (como el resto) a base de extorsionar a la ciudadanía mediante la constante inyección de dinero público barato( y a espuertas) para comprar deuda pública, que pagaremos (cara) los ciudadanos, ese mismo hampón, que pide el despido libre y que se descerraje la “caja” de la seguridad social para disimular el déficit público, vaya por ahí sacando pecho para “vender su mercancía”.
Mercancía que, como el resto de la que vende el sistema financiero, posiblemente terminará disolviéndose en el aire como los “papelitos” de 2008.
Ahí queda para aviso de “bien-pensantes” e ingenuos necesitados de creer que “esto” ya ha acabado.
Saludos.

Marea Blanca, cumplimos un año



Y, aunque algunos estamos mareados con tanta marea, lo cierto es que a “otros”, les está empezando a llegar el agua, si no al cuello, sí a las pantorrillas.
Y, en esas condiciones, esos atildados personajes, con corbatas de seda, y exquisitos trajes de lino y lana (según estación) y manos en los bolsillos (ajenos) resultan mucho menos presentables y temibles con los zapatos empapados y los bajos del pantalón chorreando.
Por eso, aunque aparentemente aún no hemos conseguido casi ningún objetivo, aunque siguen haciendo trampas para retorcer las decisiones (provisionales aun) de los jueces y los tribunales, somos muchos los que, hartos ya de tanta “Marea Blanca”, volveremos el próximo domingo a hacer bulto en la enésima Marea Blanca.


Allí nos veremos muchos de los que no nos apeamos de la convicción de que “La salud en un derecho” y de que hay que defender la Sanidad Pública, gestionada públicamente.
Los que, ingenuos de nosotros, seguimos pensando que “Otro mundo es posible” (si nos lo ganamos con nuestro comportamiento y nuestro esfuerzo).
Hasta el domingo.
Saludos.

20/10/13

Cuento de navidad (electoral)

Serán pocas las personas que no hayan visto la película ¡Qué bello es vivir!. dirigida por Frank Capra en 1946 y protagonizada por James Stewart.
Y esa ha sido la imagen que me ha venido a la mente tras leer el texto de Luis García Montero que publica hoy Infolibre.
Tiene el mismo sabor a “buenismo” y “final feliz”.
Y, al igual que la película, nos alegra incluso a quienes “nos las damos” de escépticos y realistas.
Sin embargo no veo razón alguna para no esperar que, tal vez, a estas alturas, los ciudadanos ya estemos empezando a sacar algunas conclusiones sobre ese atraco que llamaron “crisis”.
“Crisis” que  no era más que la osadía y la desfachatez de unos ladrones (el mundo de las finanzas y las grandes empresas transnacionales) que, cuando vieron que nadie les iba a llevar a la cárcel (ni a la quiebra) por haber volatilizado los ahorros de los ciudadanos convirtiéndolos en “papelitos” que valían menos que el propio papel en el que estaba impresos, decidieron que era el momento de dar un paso más y obligarnos a todos a pagar "su" desastre.