Supongo
que quienes hayan leído el libro en cuestión (ya va por la 4ª edición) pensarán
que me tomo las cosas con excesiva filosofía al calificarlo meramente como “aviso
de tormenta” en lugar de “panorama aterrador”, “salga usted corriendo” o
cualquier otra expresión más acorde con las sombrías (y lúcidas) previsiones de
su autor.
Un
amigo, a quien habitualmente martirizo con mis monsergas, me invitó (no sé si
por aprecio, o como venganza) a leerme un libro titulado “España, destino
Tercer mundo”
