5/12/13

Día de la Constitución (infeliz aniversario)


Que yo recuerde, nunca (hasta ahora) había tenido la ocurrencia de ponerme a perorar en el día del aniversario de la Constitución Española.
Hoy lo hago porque tengo la sensación de que, a estas alturas, una buena parte de la ciudadanía hemos asumido que aquello que en su día celebramos como el inicio de un “nuevo tiempo” ha quedado con el paso de los años como un simple tránsito, y (al día de hoy) estamos “entre puertas”; terminando de salir (con más pena que gloria) de nuestro pasado y sin haber abierto aún la puerta al futuro.
Para quienes compartan este sentimiento (o entendimiento), sugeriría que no nos desgastemos en buscar (o señalar) a los culpables de la pérdida de estos 35 años.
Culpables hubo algunos muy notorios; pero sobre todo, culpables fuimos nosotros.
No tanto por nuestro miedo, o nuestra ingenuidad, como por nuestra desidia, individualismo, sectarismo y falta de agallas para llamar a las cosas por su nombre y poner firmes a “los nuestros” cuando, por acción u omisión (que de todo ha habido), traicionaron la ilusión y la confianza que depositamos en sus manos.
No es cosa de lamentarse.
La constitución es un pergamino acartonado y quebradizo que a duras penas puede amparar y ocultar la miseria moral en que se ha convertido la vida política (y social) de este país.
Para mí la Constitución ha muerto y, de común acuerdo, debiéramos oficiarle entre todos unas exequias dignas.

Así que, . . . ''tenía truco'' (la estadística del paro)



Está claro que no tengo suerte.
Me paso la vida intentando aparentar imparcialidad y rigor, y los hechos (o mi propia impericia) se empeñan en desacreditarme
Hace un par de días, a raíz de la publicación de los datos del paro del mes de noviembre, me puse la toga de la objetividad y publiqué algún comentario diciendo que, aunque las cosas no fueran tan buenas como era de desear y estábamos muy lejos del buen camino, no sería yo quien no se alegrara de la reducción del paro, o se negara a reconocer “la bondad el dato”.
¡Nuevo patinazo!.
Ahora resulta que D. Octavio José Granado Martínez (más conocido como Octavio Granado) al que tengo por hombre juicioso y honrado y a quien, debido a sus 7 años de ejercicio al frente de la Secretaría de Estado de Seguridad Social, no tengo más remedio que reconocer “algún” conocimiento del asunto más extenso y profundo que el mío propio, viene y me desmonta el discurso conciliador que intenté “marcarme”.
A la vista de sus explicaciones, resulta que los datos ofrecidos por la Sra. Báñez y los palmeros del gobierno tienen “más faltas que un juego de pelota”.
Recomiendo la lectura de dichas explicaciones a todos los biempensantes (como un servidor) que intentamos, a diario, encontrar algún espacio limpio de mierda en este lodazal en el que nuestros gobernantes han convertido la vida pública y la “información oficial”
¡Malditos sean!  
Saludos. 

4/12/13

Los Planes de Pensiones; o “el timo de la estampita” (III)

Hace un par de días, mientras esperaba en una sucursal del banco Santander el turno para pagar los recibos del IBI y las basuras, no pude evitar enterarme del dialogo que mantenían una enjoyada señora de edad incierta (pero no de cierta edad) con una apoderada del banco que le estaba “vendiendo” un Plan de Pensiones.
Por lo que pude oír (aunque no pretendía “escuchar”), esta buena señora tenía necesidad de, además de reducir la cuota del IRPF, garantizar la seguridad de su dinero.
A punto estuve de esperarle a la salida para informarle de esta media docena de  sencillas cuestiones:

3/12/13

Un proposición "muy decente"


Aunque mis amigos y allegados muy probablemente estarán hartos de oírme la “milonga” de la necesidad de derogar la modificación del artículo 135 de la Constitución, lo cierto es que, hasta ayer, ningún partido político había abierto “oficialmente” la boca.

Parece obvio que el Partido Popular, que se encontró con esa bicoca sin necesidad de ni siquiera proponerlo, no tiene interés alguno en mencionar el tema.
Ese regalo les cayó del cielo y “santa Rita, Rita, . . .”.
Tampoco tienen interés, ni motivo alguno para proponerlo, CIU (que, de milagro, no votó a favor) PNV, UPyD, UPN, ni Coalición Canaria.
En cuanto al PSOE, promotor del desaguisado (traición, a mi juicio), parece que aún no se ha roto la disciplina de partido hasta el punto de sacar a la luz pública discrepancias sobre este particular que dejarían en muy mal lugar al partido y a la mayoría de sus dirigentes y diputados. 
Sin embargo echaba en falta la voz de Izquierda Unida que fue quien el 2 de septiembre de 2011 se opuso (junto con BNG, ERC y Nafarroa Bai) y dejó con el culo al aire la maniobra de PSOE y PP para incorporar al acuerdo a los “siempre sensatos” diputados de Conveniencia y Unió, hasta el punto de que, aunque con el rostro desencajado, el Sr. Durán y Lleida (y su grupo) se vieron en la necesidad de abstenerse.
Aquella felonía tuvo su continuación cuando la mayoría parlamentaria rechazó la propuesta de los partidos de izquierda de celebrar un referéndum para consultar a los ciudadanos sobre el particular.
Dicho referéndum no pudo exigirse porque era preciso que lo solicitaran, como mínimo un 10% de los diputados (35) y los partidos de izquierda no alcanzaban esa cifra y, por su parte, el PSOE se cuidó muy mucho de que ninguno de los suyos tuviera la ocurrencia de apoyar la iniciativa.
Hace un par de días Izquierda Unida ha presentado “a la mesa del congreso de los diputados” una “Proposición de Ley” de artículo único  que, tras la exposición de motivos, dice literalmente:

1/12/13

Conviene aclarar lo que se cuece (Privatización Centro de Transfusiones)



Me llega una información que, aparentemente, no es más que una más de las tropelías que nuestro gobierno regional viene cometiendo en su irresponsable y premeditada carrera por entregar todos los servicios y centros públicos a las empresas privadas.
Sin embargo debo confesar mi absoluto desconocimiento de los entresijos de la noticia.
Por una parte el que la cesión (firmada mediante convenio) de la gestión de las transfusiones se haya firmado con una institución sin ánimo de lucro como supuestamente es Cruz Roja Española, da pie a pensar que, al menos inicialmente, no se trata de un nuevo “negociete” puesto en manos de unos buenos amigos (ideológicos).
Sin embargo el mero hecho de que el personal del SERMAS (Servicio Madrileño de Salud) haya recogido 20.000 firmas denunciando la firma de dicho convenio, me hace pensar que el asunto no debe ser “trigo limpio”.