26/3/13

De cuando no era al PP a quien pitaban

Ya lo hemos resaltadado en otras ocasiones.
El nivel del periodismo es lamentable en España, luego las culpas del descrédito internacional lo tienen los ciudadanos con las protestas, ¡que hubieran hecho su trabajo los mandamases!


25/3/13

Brotes verdes, brotes verdes, . . . ¿estará llegando la primavera?



Debo estar siendo víctima de uno de mis, cada vez más agudos (y frecuentes), ataques de infundado optimismo.
Porque, si no, dado que en general soy bastante abstemio y no tengo costumbre de ingerir sustancias psicotrópicas, tan sólo cabría suponer que efectivamente van apareciendo algunos brotes verdes en nuestro horizonte.
Para que nadie se llame a engaño, aclaro que no estoy hablando de eso que llaman “economía” que para la mayor parte de los mortales es más bien “econosuya” (de otros).
Mis brotes verdes (que aún están bastante verdes y pueden perfectamente malograrse) se refieren al “atasco” en el que una larga serie de mentirosos, ladrones, corruptos, corruptores, parásitos varios e instituciones supuestamente imparciales, se encuentran metidos hasta el cuello con motivo de distintas actuaciones judiciales.
Por citar tan sólo algunos enumero los siguientes:
ERE’s de Andalucía. (hasta donde y quienes alcance)
Caso Gürtel, ( D. Francisco Correa, D. Pablo Crespo y otras hierbas)
Caso Paláu. (D. Félix Millet)
Caso ITV’s ( D. Oriol Pujol)
Los “Papeles de Bárcenas” (D. Luis Bárcenas, como su propio nombre indica)
Las escuchas de “Método 3” (todo bicho viviente). Espero no salir salpicado.
Caso Urdangarín (el famoso jugador de “talonmano”)
O Corinna, o corona. . . . (el monarca industrioso y su entrañable amiga)

Abogado del PAH, le canta las cuarenta a Carlos Cuesta

En relación a los "escraches"

24/3/13

El mayor peligro, la mayor pérdida


Tras leer a Luis García Montero tengo que decir que, aparte de coincidir con su opinión, me veo a mí mismo sometido a esa especie de “ducha escocesa” anímica en la que el alma (si tal cosa existe) alterna periodos de esperanza con otros de, cómo dice García Montero, melancolía.
Afortunadamente (de momento) los primeros son mucho más prolongados que los segundos; Y, además derivan de la voluntad de no resignarme y de haber superado una gran parte del miedo, ya que de antemano doy por bien empleados todos los “coscorrones”  que vengo recibiendo, en el convencimiento de que son parte del precio que tengo que pagar por mantener mis propias convicciones.
Los segundos (los momentos de melancolía) son más esporádicos y se infiltran en las horas de duerme-vela, o en momentos de reflujo moral tras un esfuerzo no correspondido por la realidad inmediata.
En mi opinión vale la pena leerlo, y probablemente también (quien tenga el gusto y sea capaz) el libro del mismo título de Josep Fontana i Lázaro, un “joven” historiador (82 años, tan sólo) criado entre libros y, probablemente, más al día de lo que pasa que muchos de nosotros.
En todo caso mi reflexión se refiere a que, en mi opinión, el robo de las ilusiones es el más grave de todos los que nos están infligiendo; porque, perdidas éstas, desaparecen con ellas las razones para resistir e incluso para vivir.

Yo, con la ayuda de los míos, intento conservarlas a toda costa.
Saludos.

23/3/13

”E la nave, va'' (elecciones italianas II)


Ayer se ha dado un paso más. 
Y, de momento, en la buena dirección.
El Presidente de la República Italiana, Giorgio Napolitano, ha encargado a Pier Luigi Bersani que intente formar un gobierno.
Y digo “intente” porque no es seguro que pueda lograrlo.


 
 Sin embargo, pese a los malos augurios de los grandes medios de comunicación y la “desgana” de los organismos europeos, el FMI y Doña Ángela Merkel, lo mejor que les puede ocurrir a los italianos (y, de rebote, a nosotros los ciudadanos europeos) es que el Sr. Bersani logre formar un gobierno “monocolor”, en minoría y con las manos atadas para todo aquello que sea el obedecer a la Troika y a Alemania en la senda de seguir desmantelando los derechos ciudadanos, privatizando las empresas y los servicios públicos y favoreciendo a los bancos.
En contra de lo que quieren hacernos creer, los italianos -que son muy suyos y bastante amigos de componendas políticas (gobiernos tripartitos, cuatripartitos y pentapartitos)- en esta ocasión han dejado claro lo que no quieren.