9/11/14

¡Enhorabuena, catalanes! (Y, también, a todos nosotros)



Una vez más los catalanes, es decir el pueblo catalán (porque está claro que tienen conciencia de identidad propia) nos han dado una lección de ciudadanía al resto de los españoles.
Y, un vez más también, lo han hecho pese a las malas artes, el oportunismo, las amenazas y la masiva publicidad (disfrazada de “información” o “análisis) con la que se ha intentado ensuciar, enfatizar, ningunear y minimizar el deseo de una buena parte de los catalanes (probablemente la inmensa mayoría) de ser escuchados y, sobre todo, respetados.
No creo que sea necesario insistir en mi escaso aprecio por los nacionalismos (el español incluido).
Ni tampoco en la pésima opinión que tengo de los dirigentes de ese partido llamado Conveniencia y Unió que, a mi juicio, es fundamentalmente es una “maquinaria de poder” al servicio personal de la burguesía ilustrada (y cleptómana) catalana.

6/11/14

Teresa Romero



Teresa Romero no es una heroína, es mucho más que eso.

Es un ser humano solidario.

Es una profesional responsable.

Es una buena persona.

Es una mujer lúcida que sabe deslindar los sentimientos personales de la exigencia de responsabilidades.

Y, por si ello fuera poco, es una ciudadana con la decencia y el coraje necesarios para llamar a las cosas por su nombre y denunciar el sindiós, la incompetencia y el saqueo al que nuestros malgobernantes y sus burócratas cómplices están sometiendo al sistema sanitario madrileño (por no hablar del nacional).


Me uno a la alegría general por su recuperación.

Y sospecho (y deseo) que su nombre y su voz van a amargarle la existencia a más de un indeseable.

¡Gracias Teresa! Por todo.
Saludos.   

5/11/14

A los empresarios ''se les ve el cartón''

(Imagen obtenida de ABC.es)


A esa especie de “amos del universo” que sobrevuelan nuestras vidas sin jamás posar los pies en el suelo, ni enterarse de lo que cuestan las cosas más elementales, les ocurre como a las malas muñecas con el pelo: “Se les ve el cartón”
Convencidos como están de su impunidad (moral, mediática y, sobre todo, legal) no tienen reparos en exhibirse públicamente y anunciar a los cuatro vientos las puñaladas que piensan propinarnos en los próximos meses, a nosotros los ciudadanos y al Estado que hoy por hoy ejerce de capataz y servil mayordomo de sus deseos.  
El catedrático D. Juan Torres López lo analiza con bastante claridad y detalle.

21/10/14

Antes de que sea demasiado tarde . . . (II)



En esta ocasión me limito a sugerir la lectura de un breve y conciso texto que puede servir a los más perezosos  para “entrar en materia” en lo relativo al conocimiento de los entresijos y algunas de las (irremediables) consecuencias que, de aprobarse, puede tener el Tratado de Libre Comercio que están negociando a espaldas de los ciudadanos (Europeos y Estadounidenses) el gobierno de los EUU y la Comisión Europea.
Cómo será de turbio el asunto que incluso la Defensora del Pueblo Europeo Sra.  Emily O'Reilly ha solicitado formalmente la creación de una comisión de investigación sobre las negociaciones que se están llevando a cabo.
Ahí quedan los enlaces junto con mi insistencia en que, para poder parar este nuevo desatino que nos fastidiará la existencia a todos (menos a las multinacionales) por muchos años, la mejor receta es el conocimiento y la divulgación.
Disculpen ustedes mi reiteración; Pero es que, a toro pasado, los remedios, si no imposibles, resultarán muy costosos y dolorosos en términos sociales.
Saludos.

5/10/14

Antes de que sea demasiado tarde . . .



Parece claro que el saqueo económico, medioambiental y social ha provocado un nivel de hartazgo generalizado al que últimamente se va sumando eso que llaman la mayoría silenciosa en la que conviven, tanto quienes hablan poco pero tienen las cosas más o menos claras, como –sobre todo- una gran mayoría de indocumentados, acríticos, insolidarios, individualistas y también los grandes especialistas en ese innoble arte de nadar y guardar la ropa.
Como la cosa ha llegado tan lejos y es tan zafia y obscena, toda la sociedad en su conjunto está a punto de sentir el reflejo del vómito (moral) y empieza a pintar en bastos para el proyecto neoliberal.
Sin embargo esas gentes, conscientes de que su tiempo se acaba, siguen colocando bombas de relojería en el entramado legal internacional de modo que cuando queramos revertir cualquier tropelía nos resulte poco menos que imposible porque lo prohíben los tratados internacionales.