6/9/12

La perversión del lenguaje (III)


Hace 19 meses en este mismo foro y con este mismo título, “La perversión del Lenguaje” (11-II-2011) me referí a la gravedad que para todos nosotros (los ciudadanos) implicaba el análisis de los hechos partiendo de la aceptación de los tramposos enunciados que los medios de comunicación, en un alarde de falta de profesionalidad (o servilismo, o connivencia con el poder), nos dispensaban.
Ello nos llevaba (y nos lleva) a dar por buenas supuestas “conclusiones” basadas en las burdas mentiras que hemos (incautamente) aceptado como hipótesis de trabajo.
Me apoyé entonces en un lúcido y divertido artículo de Juan José Millas titulado “Fingimientos” (Juan José Millas, EL País, 11-II-2011)  y posteriormente añadí otro a un texto del director de eldiario.es El uso perverso de las palabras (Ignacio Escolar Público 15-VII-2011)
Hoy, con mucho más conocimiento y rigor, Gonzalo Abril Curto , María José Sanchez Leyva y Rafael Rodríguez Tranche (profesores de las "públicas" UCM y la URJC) tratan este mismo tema con mayor profundidad en un artículo titulado “La ocupación del lenguaje” (ATTAC, 6-IX-2012).
Es razonablemente corto y, sobre todo, muy didáctico.
Ahí lo dejo con el convencimiento de que una de las condiciones previas para “atinar” es ”apuntar bien”.
Cosa actualmente imposible con las “escopetas de feria” (dialecticas) que nos venden unos y otros y que nosotros "compramos" como si se tratara de fusiles Máuser (de los “de cerrojo”)
Saludos.

5/9/12

Te recibimos, Angela Mérkel, con alegría, . . .


Recibo por varios conductos el macutazo de que el Grupo de Trabajo de Economía-Sol (gente seria e imaginativa donde las haya) ha convocado una concentración para mañana jueves, a las 19 horas en el Paseo de la Castellana Nº 46  (entre el puente de Juan Bravo y la glorieta de Emilio Castelar,) para que, quien quiera, pueda expresar su rechazo no tanto a la persona de la “Canciller” como a la política que representa y defiende.
Ni que decir tiene que allí estaré.
Y lo hago por pura convicción.  
Porque aunque confío en que este sindiós no pueda continuar demasiado tiempo más, es mucho el daño que está haciendo a los más débiles.
Y, peor aún: Los costes de la reparación de los destrozos del sistema social y la recuperación del terreno perdido, serán mucho mayores cuanto más tiempo tardemos en pararles los pies a los vampiros financieros que, con la aquiescencia y complicidad de una serie de políticos vendepatrias, se están adueñando de nuestras vidas y nuestra modesta alegría de vivir.
Los convocantes han redactado un comunicado que me he leído y suscribo en su integridad y que pongo a disposición del respetable “COMUNICADO SOBRE LA VISITA DE LA SRA. MERKEL” a la vez que invito a acudir a dicha concentración.
Ya que no nos harán caso, que, al menos, a ella y sus anfitriones, les silben los oídos mientras le leen la cartilla a nuestro melifluo Presidente que al día siguiente perderá el culo para cumplir el “Ukase” echando la culpa, por supuesto, a la herencia de Zapatero.

Bienvenido sea, . . .


Tras la amarga experiencia de hace año y medio con “la Voz de la calle”, he estado dudando sobre la conveniencia de echar las campanas al vuelo con el nacimiento de esta nueva apuesta informativa.
Además, como soy un sentimental, me hubiera gustado ver al difunto Público.es renacer de sus cenizas con toda su tripulación completa, desde del director hasta el motorista.
Y, a poder ser, otra vez “en papel”
Evidentemente no pudo ser.  
Y debemos darnos con un canto en los dientes por la indudable calidad informativa e influencia social que empieza a tener Público.es, en el que, "aunque no están todos los que eran”, “eran casi todos los que ahora están”.
Por otra parte “eldiario.es”  que así se llama el nuevo periódico, parece que nace con un rodaje y una cohesión que auguran su viabilidad y, dado el personal que lo sustenta, garantiza su conocimiento del "oficio", independencia y honestidad profesional.
En cierto modo se ha producido un proceso de partenogénesis mediante el cual las células fértiles del extinto Público (de papel) se han reproducido por división y ahora tendremos dos periódicos (digitales, de momento) en lugar de uno.
Reconforta pensar que, así a simple vista, la suma de unos y otros casi coincide con la plantilla primitiva, ampliada con nuevas caras.
Aunque yo sigo echando en falta algún nombre que no citaré pero que merecería “estar” presente en cualquiera de ellas.
Lo dicho: Bienvenido sea “eldiario.es” y larga vida al periodismo independiente y honesto.
A modo de aperitivo, desde hace ya algún tiempo, puede seguirse este parto desde un blog de Ignacio Escolar llamado “Zona crítica”

Realista, surrealista y divertido


Es la opinión que me merece este artículo de Aníbal Malvar.
Para todos los públicos.
Saludos.

Brotes verdes


Hace un par de días afirmé que “a veces, creo ver “brotes verdes”
Y más me valía haberme callado. Y ello por dos razones completamente opuestas.
Por un lado, alguna gente que me conoce y, estoy seguro, me aprecia, ha llevado la conversación a lo conveniente que nos resulta a todos nosotros a estas edades un chequeo médico para detectar precozmente cualquier indicio de disfunción del aparato “cenital”.
Y, a la vez, alguna que otra gente me ha preguntado (y pienso que no se estaban burlando) por las razones que me hacen pensar semejante cosa.
Aún no me he decidido por lo del chequeo y, como por otra parte todavía no tomo ninguna medicación, no puedo pensar que me he liado con las pastillas.
Por eso, para quien tenga curiosidad, trataré de explicar por qué  estoy convencido de que el ritmo de los acontecimientos se está acelerando y aproximando a un nivel en el que, o nos cagaremos de miedo (y cabreo), o bien, nos partiremos de risa (nos acojonamos, o nos escojonamos).
Y confío en que, en cualquiera de los dos casos, se romperá la tensión actual que nos tiene paralizados, inapetentes y desesperanzados.
No debemos olvidar que la desesperanza de la víctima es el penúltimo paso a la victoria total del verdugo (“1984”, Orwell y “La doctrina del shock”, Naomí Klein).
Por eso es por lo que algunas de las cosas que pasan (cada día más) me parecen buenos augurios.
Y, si no, consideremos esta docena, más o menos reciente.      
Este mismo sujeto, hace tres a cuatro meses nos hubiera podido empapelar a cualquiera de nosotros (y si no que se lo pregunten al juez Baltasar Garzón) y hoy es un "desecho" moral.