4/9/12

Lo cortés, no quita lo valiente


La frase le viene al pelo a este artículo de Rosa María Artal.
Con educación, sin ningún exabrupto, sin extenderse demasiado y, también, “sin acritú”, le propina un severo repaso argumental, jurídico y ético, a la actuación de nuestro Presidente de Gobierno D. Mariano Rajoy Brey.
Es muy probable que el susodicho no llegue a leerlo; bien porque sus asesores tengan a gala no amargarle la existencia con este tipo de monsergas o, más probablemente, porque dicho asesores ni siguiera lleguen a leerlo ellos.
Tanto da, la realidad suele ser muy “cabezona” y los ancianos que cruzan la calle por donde no deben dando la espalda al tráfico para no ver venir los coches de frente suelen terminar en el traumatólogo, o en el tanatorio.
Lo malo es que, a veces, no van solos.     
Saludos y buenas noches.

3/9/12

Sin mayores preámbulos


Supongo que casi todos sabemos quién es Juan Francisco Martín Seco.
Bueno; Pues, como el trabajo se acumula, no me extiendo y, el que quiera, que se lo lea.
Es corto y claro.

Y aviso: No sé si es un indicador temprano de demencia senil, pero empiezo a tener alucinaciones.
A veces creo ver “brotes verdes”
Saludos y buenas noches.

Desconectando las máquinas de niebla XI (Una reflexión oportuna)


Oportuna, y necesaria.
Un servidor, que sin duda es un poco “retorcido” y de “cáscara amarga” a la hora de apreciar las excelencias del denominado (no se sabe muy bien por qué) “libre mercado”, siente un cierto ardor de estómago cada vez que personas aparentemente sensatas pontifican sobre la eficacia de la gestión privada frente a la gestión pública.
Y es que observo casi a diario cómo, al igual que en otros muchos temas, los mismos que han montado el desfalco y desbarajuste actual, nos han metido en la cabeza el estribillo de que lo público es un desastre y lo privado es eficiente.
Y andamos por ahí repitiendo el mantra como papagayos para intentar justificar nuestra perplejidad cuando vemos que el tinglado se nos viene encima.
Y lo hacemos, sospecho, con la pretensión de pasar por imparciales y objetivos en lugar de ciscarnos directamente en la santa madre de todos los robaperas y falsos liberales que propugnan la demolición del Estado y la entrega de su patrimonio y medios productivos a la eficiente iniciativa privada, en la que el Estado les garantiza el cobro y ellos mismos (libres de la Ley de Contratos del Estado) se ocupan de "gestionar eficientemente”.
Ejemplos sobran y ahí están la sanidad catalana y la valenciana.
Pero otro, muy reciente y cercano a nosotros, son las carreteras radiales de pago de Doña Esperanza Aguirre, que no iban a costar un duro al contribuyente y ya han recibido un par de “manguerazos” de dinero público “porque las cuentas no les cuadran y no podemos permitir que quiebren”.
Ocurre como con las nucleares; el negocio consistió en la construcción, la financiación y las comisiones pagadas a políticos y supervisores corruptos.
El mantenimiento de los residuos (o las carreteras) en los próximos años tendrá que pagarlos el contribuyente porque “las empresas no están para perder dinero”.
Y se quedan tan anchos.
Y nosotros, tan imbéciles, coreando las aleluyas de la eficacia de la iniciativa privada.
Sobre ese asunto escribe hoy Vicenç Navarro en El Plural estableciendo algunas distinciones obvias y argumentando, a mi juicio muy convincentemente, para desmontar ese mito absurdo que, tras años de repetirnoslo nos han tatuado en la mollera y algunos vamos recitando estúpidamente.
No me extiendo más.
Quien guste, que lo lea y juzgue por sí mismo.
Saludos.

2/9/12

Como pedíamos ayer . . .


Buenas:
Hace poco más de un año, en vísperas de la desastrosa salida a bolsa de los despojos de lo que en su día se llamó CajaMadrid, muchas personas expresamos nuestro deseo de que, ya que el importe que se pretendía obtener con dicha “privatización” era aproximadamente el equivalente al que el Estado había inyectado previamente a través del FROB, nos ahorráramos el trámite y nos quedáramos lisa y llanamente como propietarios convirtiendo dicho préstamo en “capital”.
Es decir; el Estado sería el titular de la (entonces) 4ª entidad financiera del país sin ni siquiera tener que nacionalizarla, ni aportar un solo Euro más que lo que ya había desembolsado.
A estos efectos dirigimos cartas al Sr. Gobernador del Banco de España, a la Sra. Ministra de Economía y hacienda y al Sr. Presidente del Gobierno, manifestando dicho deseo y argumentando a favor de dicha opción “Carta al Gobernador del Banco de España” (17-VII-2011).
Finalmente, Bankia (nuevo nombre del “Frankenstein” financiero) salió a bolsa y, a regañadientes y con amenazas, logró captar algo menos 3.000 millones de Euros (menos de la mitad del dinero que preveía y aproximadamente un 30% de su “valor en libros”) cifra notablemente inferior a los 4.465 millones ya aportados por el FROB.   
Desde esa fecha el engendro ha ido de mal en peor, ha emputecido la existencia de sus infelices clientes a base de comisiones y ha desembocado en una nueva petición de dinero público de otros 19.600 millones de Euros cuya devolución habrá de garantizar el Estado. Es decir, usted y yo.
Todo un ejemplo del “auge del capitalismo del desastre” y “la destrucción creativa”.
Bien: Pues no contentas con dicho “éxito”, nuestras autoridades se aprestan a elevar el listón de la dejación de funciones y el saqueo de los recursos públicos con un nuevo engendro denominado “banco malo”, que ni es un banco, ni será controlado por el Estado pese a ser éste (Usted y yo) quienes ponemos inicialmente el dinero y asumiremos eventualmente las pérdidas.

1/9/12

Reunión de pastores . . .


. . . oveja muerta. Efectivamente.
Y por eso, como tengo conciencia de ser tratado como un borrego, ando más preocupado que pavo en navidad asistiendo al trasiego de personajes (Van Rompuy, François Hollande) que desde hace algunos días aparcan el coche oficial a la puerta del palacio de la Moncloa junto a los que vendrán en los próximos días (Angela Merkel, Mario Monti y Sauli Niinisto).
Vienen, supongo, para animar y ayudar a nuestro presidente D. Mariano Rajoy Brey a “rematar la faena” apuntillando (sin miedo al qué dirán) los restos de lo que ayer era un país de medio pelo (pero aceptablemente presentable) y hoy es simplemente  un “estado pordiosero”.
Todo porque aceptó el chantaje de pagar “la ronda” de excesos que permitió a una serie de ladrones y buscavidas enriquecerse a costa de nuestro futuro.


Al final de la película estos ladrones y buscavidas conservarán lo que supuestamente compraron ( a veces sin dinero) y usted y yo nos haremos cargo de pagar la factura.
A costa de nuestro presente, nuestro futuro, el futuro de nuestros hijos y el de los hijos de nuestros hijos.