Aunque
no siempre.
Hace
cosa de una semana un perroflauta del 15-M, me remitió un artículo de Carlos
Taibo en el que, con bastante buen
criterio y sobradas razones, ponía a caldo tanto a los sindicatos como a los
partidos mayoritarios por haberse convertido en meros administradores, cuando
no simples espectadores (o incluso cómplices) de un statu quo que, si nunca fue
un modelo de justicia social, ni participación democrática en los asuntos de la
polis, hoy lo es mucho menos.
Coincido
con él en su análisis.
A
estas alturas no es cuestión de paños calientes, sino que hay que cambiar el
sistema.
Lo
que ocurre es que suele ocurrir que cuando el listón está excesivamente alto para
las fuerzas o la preparación del que debe saltarlo, lo más habitual es que, éste,
desista de hacerlo.
Comprendo
que es un planteamiento un tanto paticorto y garbancero, pero no deja de ser
una (triste) realidad.