8/8/13

Las mentiras tienen la patas muy cortas





Aún recuerdo un vídeo del Partido Popular de Madrid en el que intentando aprovecharse de la buena fe de la mayoría de los ciudadanos se intentaba alejar el temor a que con la “externalización” terminaríamos teniendo que pagar por la asistencia sanitaria.
¡Que no le engañen doña Rosa! Vídeo en el que doña Rosa le manifestaba a su doctor su temor a que finalmente hubiera que pagar por la asistencia sanitaria y cuando el doctor le solicitaba la tarjera para atenderla le aclaraba bonachonamente a doña Rosa que la tarjeta que le había pedido no era la de crédito sino la tarjeta sanitaria “de toda la vida”.
Bueno pues no han hecho falta más que unos meses para que nos vayamos enterando de que:

7/8/13

Lluvia fina (un palo más en la rueda de la privatización)



Aunque es lamentable tener que alegrarse de estas cosas, no queda más remedio que darles la bienvenida en tanto no tengamos unos gobernantes que defiendan el interés común.
No deja de ser un contrasentido el que, para intentar frenar una fechoría tan grave como es la privatización de un servicio público, haya que recurrir a la legislación fiscal en lugar de a la denuncia lisa y llana de la propia privatización.
Es algo parecido a lo que ocurrió en los años 30 en Chicago con Al Capone, que nunca pudo ser procesado por gánster, pero terminó pasando 9 años a la sombra por evasión de impuestos.

La gran banca. Un inmenso globo lleno de humo



Llevo mucho tiempo predicando (y no soy el único, ni el más documentado) la conveniencia de ir “saliendo” de cualquier tipo de supuesta inversión en productos promovidos, garantizados, gestionados u ofrecidos por los bancos.
Mi opinión, y la de otra mucha gente, es que los bancos, pese a las astronómicas cantidades de dinero que se les ha inyectado por parte de los distintos gobiernos del planeta, están lisa y llanamente quebrados.
Simplemente no tienen (ni pueden obtener) el dinero necesario para hacer efectivos sus compromisos económicos.
Es más, no existen en el mundo “activos reales” que puedan representar ni siquiera una mínima parte del valor que les atribuyen a los distintos productos (papelitos) en los que dicen que tienen invertido nuestro dinero.
Cuento esto porque recientemente he localizado un par de artículos que vienen como anillo al dedo a esta “tesis”
EL título del primero “El inminente estallido de una nueva crisis financiera” (Marco Antonio Moreno, Attac.es 5-VIII-2013)  hace innecesaria cualquier aclaración sobre el contenido.

6/8/13

Una imagen vale más que . . . (I)



Andaba yo dándole vueltas al modo de llamar la atención sobre la última burla a la ciudadanía de nuestro gobierno consistente en penalizar económicamente a quienes gastándose el dinero de su bolsillo decidan ahorrarle a este país importaciones energéticas (petróleo y gas) y emisiones de CO2.
Le he venido retrasando intentando encontrar el modo de la “llamar la atención” porque el asunto me parece lo suficientemente grave como para no dejarlo pasar desapercibido.
Bueno: pues Manel Fontdevilla me ha resuelto el problema con esta viñeta publicada en eldiario.es.
Evidentemente, muchas veces, una imagen vale más que mil palabras.
Todo ello sin perjuicio de comentar algún día más a fondo esta nueva extorsión del gobierno a favor de esa cuadrilla de salteadores que son las grandes empresas eléctricas.

Saludos.   

Más vale que no sea cierto (accidente ferroviario) RECTIFICACIÓN



El pasado día 29, a raíz de un correo recibido planteé 4  preguntas en relación con la atención sanitaria prestada a las víctimas.
Posteriormente he recibido un correo de alguien que parece vivir en la zona y estar mejor documentado que yo en el que rectificaba tanto el lugar del accidente como la ubicación del Hospital de Conxo. adjuntando plano y fotografías.
Aunque lo esencial del texto y las 4 preguntas siguen siendo válidos, rectifico tanto el plano de localización, como las fotografías de hospital que estaban confundidas. (El otro, es efectivamente el Hospital Provincial y está a tan solo 350 m. de distancia)
 

Plano rectificado