12/7/12

OVACION, Maruja Torres

Efectivamente tenemos que empezar a practicar en todos los frentes en que podamos, y siempre que estemos convencidos de nuestra legitimidad moral para hacerlo, la Desobediencia Civil.
Tanto los funcionarios, (médicos, enfermeros, inspectores, interventores, maestros, bomberos,  arquitectos ingenieros, economistas, . . .) en el desempeño de sus respetivas funciones (que ejercen en nombre y a favor de los ciudadanos) como nosotros, el personal de “a pie”, cumpliendo honesta y eficazmente nuestros respectivos trabajos, tenemos que crear un ambiente de regeneración social que asfixie todo comportamiento inmoral, cómplice o delictivo.
Tenemos que dejar de reír las gracias de los “espabilaos” que medran en este caldo de cultivo y censurar severamente manifestaciones como las de la impresentable e irresponsable señora Presidenta de la Comunidad de Madrid Doña Esperanza Aguirre (Newman) y Gil de Biedma, condesa consorte de Murillo, que, además de arrasar todo el sistema de derechos sociales de su “taifa” madrileña, se permite la grosería de burlarse de los ciudadanos con ese tonillo zarzuelero que tan atinadamente alguien describió hace unos días.
Bueno; lo que pretendía era recomendar este muy corto y atinado artículo de Maruja Torres
El personal del Congreso en armas contra los diputados (Maruja Torres, El País 12-VII-2012)

Saludos, y atentos, que el día viene un tanto cargado.

11/7/12

Sin comentarios

Nadie podrá acusarme de complacencia con el Sr. S. McCoy (D. Alberto Artero) que, a mi juicio, ya ha tomado partido descaradamente por gente que no es precisamente “santo de mi devoción”
Pero, “al César lo que es del César”  y la denuncia de este nuevo, y vergonzoso, “apaño” viene muy a cuento con lo que decía en el texto anterior.
“Todo es bueno pa’l convento” que dijo el padre prior echándose una moza al hombro.
(Con perdón de las damas)
Saludos, nuevamente.
Y ya me callo.

Así, a 'botepronto'

Buenas noches:
A falta de enterarnos más a fondo del alcance del destrozo social que se derivará de los “ajustes” (ya no les llaman reformas) que hoy ha anunciado nuestro Presidente de gobierno, quiero exponer, sin temor a equivocarme,  tres reflexiones que me parece debiéramos tener en cuenta.
La primera; es que, aunque el nivel de menosprecio de la opinión ciudadana es, aparentemente, menos escandaloso que en Grecia e Italia, (donde directamente sustituyeron a los gobernantes por banqueros), no es menos grave ni menos profundo.
La única diferencia es que nuestro señor presidente, su gobierno en pleno y sus diputados se han allanado a cumplir escrupulosamente lo que se les ordenaba.
La segunda; es que ese cumplimiento, además de expresión de la debilidad política y moral de dichas personas lo es, también, al menos en mi opinión, de complicidad con quienes nos saquean; sistema financiero (internacional y español) y grandes empresas transnacionales.
No sólo es que no tengan “agallas” para oponerse; es que están encantados de que “les obliguen”, porque muy probablemente no habría narices para plantear semejantes tropelías “a capella” sin el acompañamiento de la "filarmónica" integrada por los metales del FMI, el viento del el BCE, la cuerda de la Troika, la percusión de la prima de riesgo y las voces (no precisamente blancas) de las agencias de descalificación.
La tercera, es que, estos y aquellos, deben andar tan preocupados por el progreso del deterioro de imagen del sistema que se está produciendo, que, visto que ya no disponen de tiempo para ir explotando poco a poco la gallina de los huevos de oro de los recortes, las subidas de impuestos (a los que ya pagan) y la malventa del patrimonio público, han decidido hacer como el campesino del cuento y matar directamente la gallina para sacar todos los huevos de golpe en vez de ir recogiéndolos días a día.
En el cuento, se comprobó que la gallina, una vez muerta y abierta en canal, no guardaba huevos en su interior.

8/7/12

Si, de verdad, queremos: Podremos

Buenos días, hoy domingo:
Llevo unos cuantos meses escuchando a mis amigos, y a no tan amigos, sino simples conocidos con los que coincides por razones de trabajo o usos sociales, manifestar una creciente indignación por lo que empiezan a tener claro que es un atraco y no un mero accidente.
Eso me alegra, ya que una buena parte de la culpa de lo que nos hacen, la tenemos nosotros mismos por nuestra indolencia y nuestro empeño en no apearnos del burro de nuestras filias y fobias políticas, cuando, en muchos casos, ni siquiera sabemos de qué estamos hablando.
Y, además, me alegra porque pienso que el primer paso para ir a cualquier parte es saber previamente donde nos encontramos.
Pero, en paralelo, detecto cada vez más, un sentimiento de inevitabilidad, impotencia y desesperanza que me produce una gran tristeza porque intuyo que muchos están siendo presa de esa sensación de Hundimiento moral que comentaba hace apenas tres días (“Interesante reflexión”).
Y ello; en gente inteligente, honesta, trabajadora y razonablemente lúcida que, a lo largo de su vida, ha demostrado sobradamente su iniciativa y su capacidad de aguante ante los reveses que, de un modo u otro, en algún momento todos sufrimos.
Peor aún: No están dolidos por lo que a ellos les afecta.
Asumen, aunque de mala gana, la parte que a ellos toca. 
Pero se duelen y angustian por el daño y la falta de perspectivas que les esperan a sus seres cercanos, hijos, amigos y empleados.
Ante eso, un servidor, iluso irredento y optimista impenitente, pero también un tanto correoso, quiere decir que no tenemos por qué aguantar.
Y, sobre todo, que (aparte de  la Razón y el Derecho moral) tenemos mucha más fuerza de la que creemos.
Pongo tan sólo media docena de ejemplos recientes sacados del diario revoltijo informativo:

7/7/12

Acompañemos a los mineros

Buenos días:
Hace apenas un mes me despaché sobre el asunto de las ayudas a la minería dejando claro que, en mi opinión, eran una “mala práctica” que para lo único que estaban sirviendo era para alimentar los bolsillos de una serie de empresarios mafiosos que utilizan el chantaje de los puestos de trabajo para ordeñar ricamente el erario público (nacional y europeo) sin que se acometa con un mínimo nivel de coherencia ninguna actuación tendente a la regeneración industrial de las cuencas mineras.
Simultáneamente, en el mismo texto, presentaba mis respetos a los mineros y a su historia de lucha, gracias a la cual, (a sus muertos y a sus represaliados) el resto de la sociedad consiguió los derechos laborales y civiles hemos venido ejerciendo hasta ayer mismo.
Por eso no creo que quepan dudas de mi opinión al respecto.
Y desde esa distancia me permito, con perdón de quien esto lea, ejercer una vez más de “agitador” e invitar, a quien lo tenga claro y coincida mínimamente en mis razonamientos, a acudir el próximo martes (a las 10 de la noche) a Moncloa a recibir y acompañar a las columnas de mineros que a esa hora llegarán a nuestra ciudad tras recorrer a pié el camino desde sus pueblos de origen.
Los mineros lo merecen.
Y, con independencia de que una serie de “pájaros” también estén interesados en esta apuesta, nosotros también nos jugamos mucho en el envite.