29/12/13

Aunque la perdamos, ya hemos ganado esta batalla



Pienso que la gran mayoría de nosotros albergamos pocas esperanzas de que esos dos  miserables personajes, torturadores de la época franquista, vayan a viajar a Argentina, ni tampoco a dar con sus huesos en la cárcel.
Pero el mero hecho de que estos dos sujetos tengan que andar por la vida el resto de sus días escondiéndose dentro de una bufanda y tras unas gafas de sol “oscuras” (como su conciencia), ya supone, al menos para mí, una satisfacción.
Debemos estar preparados para encajar una nueva muestra de la venalidad de nuestro sistema judicial en forma de artimaña de la fiscalía que, según parece, se plantea “investigar en España a Billy el Niño y a Muñecas” en una táctica “esterilizante” para justificar “leguleyamente” (que no legalmente) la negativa a extraditar a estas dos escorias al país en el que los víctimas han tenido que presentar su querella debido a la connivencia de la justicia y el gobierno español con estos sujetos (y los de su calaña).



Pero ello no impide que, poniéndome la venda sobre esta previsible nueva desvergüenza de la fiscalía, hoy declare que, en lo que a mi concierne, el mero hecho de que estos dos individuos tengan que andar el resto de sus días escondiéndose por los rincones y socialmente “impresentables” (salvo entre los de su misma ralea), significa que, pase lo que pase, ya hemos ganado esta batalla.
Y deseo poder cruzarme algún día con alguno de ellos para poder expresarle mi desprecio, simplemente cambiándome de acera.
Ojalá tengan que llevar la bufanda puesta hasta en el verano y, cuando les toque, en el ataúd.
 Saludos.

28/12/13

Los vampiros de la sanidad nos quieren chupar la sangre (II)


Como el asunto es, a mi juicio, muy importante y no quisiera que pase desapercibido por falta de insistencia, vuelvo otra vez al “molino” de la mercantilización de la extracción de sangre utilizando como intermediario (provisional) a Cruz Roja Española.
Hoy hablamos de la mercantilización de la “extracción” de sangre; Pero mañana nos encontraremos con la mercantilización de la “donación” de sangre y la creación de un “mercado” de la sangre humana que, milagrosamente, hasta el momento en nuestro país es actualmente poco menos que inexistente.
Y eso es un "muy mal ejemplo" ya que, pese a no haber “dinero” ni “mercado” de por medio, España tiene perfectamente cubiertas sus necesidades sin que el paciente tenga que pagar por ello.
Por este motivo, y aunque el contenido es, en parte redundante con otras informaciones y un poco más “mitinero”, como corresponde a una asociación profesional (enfermeros) que en cierto modo viene ocupar el espacio que algunos sindicatos dejan vacío, invito a leer el comunicado de la Asociación Madrileña de Enfermería Independiente titulado:
En este texto, además de lo ya conocido, se aborda la “negra sombra”  que se cierne sobre la donación de sangre debido a los intereses de la poderosa multinacional (española) “Grifols” cuyo presidente D. Víctor Grifols no tuvo empacho en afirmar públicamente “me comprometo a pagar 60 o 70 euros por donante a la semana, lo que sumado al paro es una forma de vivir”.

26/12/13

Los vampiros de la sanidad nos quieren chupar la sangre


Coincido con Dª Luisa Lores Agüin (a quien no conozco) en que “Realizar cualquier crítica a la gestión de la donación y del uso de la sangre humana conlleva gran responsabilidad, ya que la sangre es un bien imprescindible y gracias a su donación altruista muchas personas logran recuperar su salud y salvar su vida”.
Y por otro lado el símbolo de la cruz roja (fundada en Ginebra en 1863) me sigue imponiendo -aún- un cierto respeto y merece, por su pasado y por la memoria de sus fundadores y todas las personas de bien que colaboraron y colaboran con “ella”, poner mucho cuidado antes de denigrar alguna de sus actuaciones.
Dicho esto y tras meditarlo durante unos días, me decido a proponer que, a partir de ahora, nos neguemos a donar sangre en los autobuses de Cruz Roja.

25/12/13

Elecciones Europeas (VII). 'Qué nos jugamos'' Faltan 5 meses (151 días)



Soy consciente del riesgo de que, por tanto insistir en lo mismo, puedo terminar quedándome sin “auditorio”; O, mejor dicho, sin “oyentes”, ya que el auditorio son las direcciones de correo y la página (prestada) en la que publico estas reflexiones.
Quizá, como digo, corro el riesgo de dirigirme a un auditorio con las sillas vacías. Pero no por ello voy a renunciar a intentar convencer -a quien se deje- de la importancia de estas elecciones europeas del próximo 25 de mayo (si no cambian las fechas).
Aunque ya se van materializando algunos movimientos, aún no hemos entrado en la fase campaña electoral que, como hemos aprendido con el tiempo, consta de dos fases: Una, la campaña electoral “oficial”  que durará, supongo, 15 días y otra, la campaña “real” que, bajo diferentes nombres y pretextos, comenzará a partir del próximo mes de enero.
Por esta razón y hasta no disponer de datos más concretos, me voy a limitar a intentar explicar cuántas desgracias legislativas nos podríamos haber ahorrado si, en lugar de “mayordomos del poder”, hubiéramos situado en dicho parlamento (con nuestro voto) a personas que, además de capacitadas, fueran “decentes”, política y moralmente hablando.
Advierto para los puristas que, como de costumbre, disparo “al bulto” ya que mis conocimientos de la política comunitaria (y de otras muchas cosas) son más bien escasos y por ello no puedo afinar demasiado el tiro, ni seleccionar la munición adecuada.
En todo caso si mis disparos sirven para levantar alguna duda, o alguna sorpresa, daré mi tiempo por bien empleado.
Me limito a señalar tan sólo 4 “cosas” que hubiéramos podido evitar si más del 80% de los parlamentarios europeos no actuaran (o se comportaran, a la hora del voto) como si fueran “de derecha pura y dura”:

24/12/13

Cuento de navidad



Supongo que la gran mayoría de ustedes estará demasiado atareado para perder el tiempo abriendo un enlace a un artículo que (casi seguro) no nos va a contar nada que no sepamos.
Si es así lo siento.
Fundamentalmente por ustedes.
Porque, aunque efectivamente nada de lo que cuenta Rosa María Artal es ninguna novedad, a mí me ha resultado muy gratificante y un tanto lenitivo, aunque sé de sobra que las cosas más sencillas resultan en muchas ocasiones muy difíciles de llevar a cabo.
Ahí queda para los curiosos.
Y,
¡FELICES FIESTAS!
Saludos.