Debido
a mi profundo desconocimiento del idioma inglés, y también (en no menor medida)
al intento de resistirme a la ola de papanatismo y colonización lingüística con
la que los “emprendedores” (tenderos las más de las veces) y los “entendidos”
del mundo de las finanzas nos contaminan a diario, suelo evitar las palabras y
expresiones en dicha lengua.
Sin
embargo, quizá porque aprendí esa expresión, junto con otras palabras (como “tilt”
o “goal”), en mi adolescencia jugando a las máquinas “pinball” (también
llamadas “flipper” o “Petaco”) en los billares de mi barrio, pienso que Game
Over le viene al pelo al desenlace -parece que definitivo- de ese enredo, fantasioso,
especulativo, cutre, mafioso y corrupto que ha sido el cuento de Eurovegas.
Parece
que, finalmente, la partida ha terminado.
“El Gobierno rechaza las condiciones de Eurovegas para instalarse en Madrid” (Ana I. García, El Confidencial.com 13-XII-2013)
Y eso, en mi opinión, es bueno por, como poco, las siguientes razones:

