2/11/12

Desmontando mitos I (Las exportaciones)

Como el personal ya, más o menos, me conoce, no es preciso insistir demasiado en mi vastísima incultura (en casi todos los ámbitos del conocimiento) y mi notable desparpajo para opinar de todo aquello de lo que apenas entiendo.

En todo caso, como no quiero reclamaciones, ahí queda dicho.
Bueno; pues, armado de semejante bagaje y siguiendo mis naturales inclinaciones, me propongo dedicar una serie de mis habituales monsergas a lo que he titulado “Desmontando mitos”
Esta serie se distingue de “Desconectando las máquinas de niebla” en que, a diferencia de éstas, que consisten en la tergiversación pura y dura de los hechos atribuyéndoles exactamente el objetivo o el valor contrario al que realmente persiguen (perversión del lenguaje), los “mitos” que me propongo cuestionar son habitualmente opiniones basadas en hechos ciertos, constatables y cuantificables a los que se atribuyen virtudes indemostradas, inexistentes, o incluso contrarias al efecto que realmente producen.
El profesor Vicenç Navarro me ha dado el pié para este primer intento exponiendo su opinión de que las exportaciones no son la panacea que nos sacará de la trampa en la que las delictivas actuaciones de unos y la irresponsable tolerancia (cuando no connivencia) de otros, nos han metido.
No me extiendo más.
Simplemente digo (más bien advierto) que a nuestro infeliz país pretenden sacarlo de la “crisis” (el saqueo) a base de la “competitividad” (maldita palabra que se olvida de las personas y sus derechos) de los salarios, para que aumentemos nuestras exportaciones.
Y nosotros, en general, aplaudimos.
Aunque, en mi opinión y la de algunas otras gentes, muy probablemente, ese camino sea el del matadero, o el de la miseria de las personas.
Saludos.

Asco

Asco de cinismo, asco de soberbía y asco de simplificaciones.


Rodarán cabezas.

1/11/12

Sumando fuerzas

Me mandan esta viñeta y me alegra saber que personas tan sabias y tan entrañables como Francisco Ibáñez, que a estas alturas de su vida ya ha visto mucho, se unen a la crítica del despropósito que actualmente vivimos.

Y, como siempre ha hecho, sin ofender ni descalificar, con la misma inocencia y ternura con la que Eduardo Galeano es capaz de desnudar la realidad y el poder.
Gracias Sr. Ibáñez, por tantas horas pasadas con “Mortadelo y Filemón”, “la familia trapisonda”, “el botones Sacarino”, “Rompetechos”, “Pepe Gotera y Otilio” y los inquilinos (hoy desahuciados) de “13 rúe del Percebe”, sus hijos.

Y también por unir su voz a la denuncia de las injusticias de nuestros gobernantes.
 
 Saludos.
Y, gracias, Enrique.

Desconectando las máquinas de niebla XII (El “cuento” de la Unión Fiscal)



Nos la están intentando vender y, una vez más, es mercancía falsa.
Somos muchos los que estamos deseando igualar nuestros sistemas fiscales a los de algunos países de Europa.
Son más justos, más redistributivos, más eficaces y bastante menos permisivos con los defraudadores.
Y por tanto, el Estado (nosotros) resultaría reforzado y los ciudadanos dejaríamos de tener que cargar en nuestras espaldas el pesado fardo del desequilibro fraguado para enriquecimiento de unos pocos.
Ahora bien: Que no nos engañen. 
La tan cacareada Unión Fiscal que nos venden no consiste en eso en absoluto; sino que es una nueva engañifa para que aceptemos "por imperativo legal" malvender el país, renunciar a nuestros derechos e hipotecarnos de por vida, para que los ricos puedan ser aún más ricos.
Y las Constituciones y los gobiernos nacionales, aún más débiles.
Y, para que no cometamos el error de publicitarla y bendecirla en contra de nuestros propios intereses, es preciso saber de qué se habla y en qué consiste semejante propuesta.
Juan Francisco Martín Seco, hombre lúcido donde los haya, y acreditado conocedor de los entresijos de los tratados y manejos europeos, nos ofrece una primera información para que cada cual pueda formarse su propia opinión antes de que comience la avalancha publicitaria.
El artículo no es largo, ni tampoco demasiado técnico. Hasta yo mismo me he enterado.  
Que no nos engañen nuevamente.
A, al menos, que seamos conscientes de que nos están engañando.
Saludos.

Soberbio símil

No es la primera vez que Rosa María Artal establece paralelismos entre los comportamientos del mundo animal, supuestamente “irracional” y los de la supuestamente, racional, civilizada e inteligente especie humana.

Este que pongo hoy a disposición de quien tenga el gusto de leerlo es, como digo, un soberbio símil que, para mí, pone en evidencia, no tanto el cómo nos saquean y utilizan, cuanto nuestra propia estupidez por no saber apreciarlo y poner fin a un proceso que no sería posible sin nuestra colaboración.
Poder, estoy convencido de que se puede.
Lo que ocurre es que el “maná” sólo caía dulcemente de los cielos en la época de Moisés, durante el éxodo.
Desde aquellos lejanos tiempos cualquier “cosecha” requiere, además de ser sembrada, el esfuerzo de “recolectarla”.
La (mala) siembra ya la hemos hecho entre todos a base de pereza, egoísmo e insolidaridad.
El eficiente “mercado”, con la ayuda de sus voceros y la complicidad de nuestros supuestos representantes, ha estimulado su crecimiento a base de rapiña, desigualdad y cinismo.
Y ahora, si no andamos vivos, nos tocará recoger toda esa cizaña, ingerirla y digerirla.
Quizá debiéramos ir pensando "que no nos conviene" y, “consecuentemente”, obrar “en consecuencia”.    
Vale la pena leerlo, porque nuestra ignorancia puede llevarnos al extremo de que, además de cornudos y apaleados, también nos terminemos sintiendo culpables y merecedores.
Yo, por lo menos, pese a mi manifiesta ignorancia y pereza mental, aún no he llegado a ese extremo.
Y voy a procurar evitarlo.
Saludos.