Buenos
días:
Traigo
a colación un artículo de un tal “Eduardo” Garzón Espinosa que, mucho me
malicio, ha sido escrito por Alberto Garzón Espinosa, que no es su hermano,
sino su nombre real que ha sido trabucado por el redactor del titular.
En
este caso, el joven economista y diputado, siguiendo su costumbre de impartir
pequeñas (y, a mi juicio, estupendas) clases de economía, destripa el tópico de
que todos “vivimos por encima de nuestras posibilidades”
Y
resulta que no es así.
Que
la mayor parte de la deuda privada la contrajeron las grandes empresas, esas
que de una tacada se compraban los 7 aeropuertos de Londres, o el 19% de Repsol,
sin poner un duro sobre la mesa, ni tener con qué responder de la compra como
no fuera con la propia compra, habitualmente realizada a un precio
escandalosamente alto.
Y,
aún más, el endeudamiento de las familias (que algo también hubo) corresponde
en su mayor parte a las de rentas más altas y se destinó a propiedades
inmobiliarias que no eran la vivienda habitual. Es decir a “inversiones”
(especulativas, digo yo).
Sin
embargo, ahora todos, los que se endeudaron y los que no, tendremos que pagar
la factura de las fantasías y rapiñas de unos pocos.
De
eso va el artículo y por eso lo clasifico en al apartado de “máquinas de niebla”.
Tendremos
que fastidiarnos y pagar entre todos (los económicamente más débiles) el
descalabro originado por unos pocos (los más codiciosos, estúpidos o “poderosos”)
pero, al menos, no publicitemos su consigna de que “todos somos culpables”
Los
culpables son unos pocos, los “paganos”, lamentablemente, somos todos.
Saludos.