9/9/11

Lo que está pasando y lo que no se cuenta

Que me perdone el editorialista por “fusilarle” (sin juicio ni confesión) el título de su artículo de hoy en “el Economista” en el que hace una reseña de “la carta de la bolsa” del catedrático D. Santiago Niño-Becerra titulada “Lo que no se dice, lo que no se entiende”
Una vez más este “liberalote” (con perdón) heterodoxo, atina al plantear que lo que nos está ocurriendo no es fruto de un “tropiezo” del sistema, sino aviso de que al “sistema” se le están acabando las pilas, o mejor aún, el sistema está acabado.
Murió de éxito.
Los más poderosos están a punto de lograr su máxima aspiración “tenerlo todo”, cuerpos y almas.

7/9/11

Algo más de 8 minutos para reírnos de nuestra propia desgracia.


Y, tal vez, sacar alguna conclusión provechosa
Un amable bancario (que no Banquero) me remitió, ayer, este vídeo que, después de los casi 9 minutos de gozosa e hilarante “lectura”, pongo a tu disposición.
Si aún recuerdas aquel de “Españistán”, puedes creer que este no es menos didáctico, ni menos divertido.
Divertido, si no fuera porque, después de verlo, debiéramos preguntarnos, en serio, si estamos dispuestos a reconocer que “el Rey está desnudo” es decir: que hemos perdido una gran parte de nuestros ahorros, planes de pensiones, fondos de inversión, etc. (el que los tenga).  
Y que todo el esfuerzo y dinero que utilicemos en mantener con vida a esa bestia moribunda de “los mercados” solo nos servirá para retrasar y encarecer las posibles soluciones y que, de paso, nos propicie alguna nueva dentellada antes de desplomarse.
La buena noticia es que, todavía (aunque cada vez menos), los Estados tienen herramientas para empezar a poner orden en el “gallinero financiero
Saldrá caro, pero será inevitable.
Si no lo hacen, antes o después, tendremos “trapos qué lavar”, que decía mi abuela paterna.
Saludos.

6/9/11

Esto lo he cogido de un foro, me ha parecido un análisis buenísimo y aquí lo pongo:


Es entretenido constatar, a la vuelta del verano, que aunque intervenidos de facto, el gobierno aún está de cachondeo, esperando ocultar su inactividad (y a la vez impresionar al BCE con su presteza en pasarse por la piedra lo que pueda pensar el electorado) tras la cortina de humo de una reforma constitucional vertiginosa para introducir un brindis al sol vacío de contenido.

La única médida que de verdad hubiera hecho algo la sabemos desde hace mucho: imponer la obligación a los bancos de valorar las garantías de sus préstamos a promotores a precios de mercado (no de no-mercado), y reconocer las consiguientes pérdidas, que los quebrarían. El gobierno tendría que nacionalizar, como hizo Irlanda (e Islandia), y buscar como resarcirse, renegociar con acreedores, y exigir responsabilidades.

Si se hubiera hecho en 2007 o 2008, cuando la deuda pública era baja y había crédito, lo peor habría pasado ya.

Si se hiciera ahora, cuando ya no hay crédito, se forzaría un default del estado (o más bien una intervención "de jure", ya que la UE no podría permitirse un default español). Se forzaría también una recapitalización de los bancos acreedores en Francia, Alemania, Holanda y GB; todos los gobiernos se verían con el agua al cuello para sostener a su banca, o presionados para nacionalizarla y depurar "sus" responsabilidades. La situación política en europa sería muy distinta, pero se vería la realidad mucho más clara. En España habría los mismos recortes y reformas que se están imponiendo y se van a imponer, pero nos libraríamos de la gran losa que lastra la economía española y europea, y en unos años quizá (quizá; no hay garantías) la economía se adaptaría a las nuevas condiciones (cero déficit exterior por fuerza, mayor peso del consumo interno, mayor exportación, menores sueldos y precios, control sobre nuestra política fiscal).

Por desgracia esa opción es imposible ya que la más somera investigación revelaría la implicación y acomodo de casi toda la clase política en el bolsillo de banqueros (o directamente tomando decisiones tan desastrosas como criminales en el caso de las cajas). Para cambiar eso habría que reformar (de verdad) los mecanismos que han creado semejante clase política. El 15-M ofreció durante unos breves momentos el espejismo de que eso era posible, antes de ser rapidamente neutralizado; pero esa es otra historia.

Ahora estamos en campaña electoral, y todo ha vuelto a la "normalidad". A nuestros políticos solo les importa lo de siempre: el reparto de sillones. Rajoy espera que si dice lo menos posible quizá logre mayoría absoluta y máximo número de sillones. Para ello prometerá a cada cual lo que quiera oir: otra burbuja inmobiliaria, absorber el stock, lo que sea. Una vez amarrados los sillones, sabemos perfectamente que se declarará en shock al descubrir que las cuentas están mucho peor de lo pensado, olvidará todas las promesas y metera recortes salvajes con la excusa de que es necesario para que haya eurobonos que nos salvarán (:P). Rubalcaba cuenta que se va a ir todo al guano para intentar obligar a Rajoy a retratarse y que no consiga la mayoría absoluta, lo cual le permitiría salvar algún sillón (el suyo al menos) en unaGroße Koalition que meterá exactamente los mismos recortes salvajes, con la misma historia de integración europea y eurobonos salvadores (:P), pero con más "legitimidad" "democrática", intentando alargar la ficción delirante de que una economía paralizada por la losa inmobiliaria y bancaria puede crecer lo bastante para pagar una deuda-iceberg (9/10 están escondidos) de proporciones bíblicas.

Lo triste es que esta dilatación temporal de la sodomización general (llevamos 3 o 4 años, queda al menos una década) no logrará evitar el reconocimiento final de pérdidas y la quiebra general, que llegará inevitablemente, y será más destructiva cuanto más tarde, incluyendo el sistema político, el corte inglés, y su puta madre.

Esto lo sabíamos hace 4 años, lo sabemos ahora, y sabemos que en 4 años estaremos peor, según el plan previsto. Sí, el título del hilo es de coña. Pero no vale la pena entretenerse mucho con ello, por terrible y vistoso que sea el espectáculo, ni perder la perspectiva, porque casi todo el mundo tiene cosas más importantes que hacer, y el sol seguirá saliendo por la mañana el día después del default.

5/9/11

Ni todos los políticos son incompetentes, ni todos los partidos son iguales

En medio del “huracán” de los mercados con el que, (sospecho que deliberadamente), están aterrorizando a la ciudadanía, sufre uno el desánimo de ver como personas habitualmente sensatas, razonablemente informadas y casi siempre lúcidas y autocríticas para interpretar lo que realmente ocurre a partir de “lo que les cuentan”, empiezan a recitar como sonámbulas los mantras más manidos del “libre mercado”.
Y, también, se suman a la descalificación general de todo bicho viviente con lindezas tales como que “todos los funcionarios son unos vagos” o, peor aún, “los políticos son unos corruptos y unos inútiles” y “todos los partidos políticos son iguales”.
Por eso, agradezco que me hayan mandado este “texto íntegro” de la intervención del Diputado D. Gaspar Llamazares Trigo ante el pleno del Congreso del que, después de leído,  digo lo que mi amigo Salvador (que me lo ha enviado):

Si se pudieran añadir firmas, la mía iría.
Transcribo literalmente el texto para atestiguar que no todos los políticos son unos incompetentes, ni unos “golfos”, ni, tampoco, todos los partidos son iguales.
A mí, diputados como el Sr Llamazares y los que el viernes votaron en contra de semejante “atraco”, me representan, y muy dignamente, por cierto.

2/9/11

Vergonzoso. Y, verdaderamente, grave


Evidentemente no será el fin del mundo.
Ni, tampoco, nos pueden arrebatar nuestra dignidad a quienes nos hemos opuesto (como buenamente hemos podido y sabido) a semejante dejación de soberanía (moral).
Pero (al menos para mí), lo cierto es que hoy, en nuestro Parlamento, ha tenido lugar una de las más vergonzosas actuaciones que recuerdo, por no decir la más vergonzosa de todas.
Al fin y al cabo, el 23 de febrero de 1981, cuando un botarate irrumpió disfrazado de guardia civil en el hemiciclo, aunque puso de rodillas a los parlamentarios, no logró poner de rodillas nuestra dignidad.
Y no lo digo por la actitud de los ciudadanos D. Manuel Gutiérrez Mellado, D. Adolfo Suárez González y D. Santiago Carrillo Solares, que se negaron a arrodillarse, sino porque, en cualquier caso, arrodillados o no, todos los que allí estaban mantuvieron su dignidad  y, una vez les fue retirada la pistola de la nuca, ejercieron como lo que eran: “representantes de los ciudadanos” y salvaron la de todos nosotros .
Hoy, sin embargo, 316 parlamentarios han votado a favor de modificar la Constitución Española para incluir una exigencia de algo que llamamos “los mercados”, que no tiene nombre ni domicilio fijo y que, al parecer, son los causantes directos del sinvivir en el que malvivimos en los últimos tiempos.
Nada tendría que reprocharles si su decisión ha sido tomada “en conciencia” aunque yo piense que se equivocan. Al fin y al cabo les pusimos para “legislar”, aunque a algunos no nos guste como legislan.
Pero una vez leído (y releído) el texto aprobado, dice literalmente en el apartado 3 de la disposición adicional única que “Los límites del déficit estructural establecidos en el 135.2 de la Constitución Española entrarán en vigor a partir de 2020”
¡Coño!, tampoco había tanta prisa.