8/8/11

Antes o después, habrá de hacerse

La cuestión es ¿Cuándo?.
Y el problema, que cuanto más tiempo pase, más caro nos saldrá el “rescate”.
Porque lo que finalmente pasará no es que el sistema financiero no será capaz de “rescatar” a los países, sino que, después de hundirlos, será incapaz de mantener su propia mentira y no tendrá más remedio que mostrar su propia desnudez, reconocer que la “caja está vacía” y ser nuevamente rescatado a costa de nuestro bolsillos.
¡Increíble!, . . .  ¡después de todo lo que han robado! (esa es la palabra).

7/8/11

Tiene más razón que un santo

Y no digo más.
Saludos.

El niño de las pinturas

Conocí a este artista granadino hace ya muchos años caminando por las calles de su ciudad. Empezó pintando fachadas de edificios abandonados y ahora es un artista reconocido mundialmente.
Su web es una delicia y allí encontrareis mucho mas de lo que yo os puedo poner aquí.

Granja Vertical en Londres

Ubicada en la orilla sur del río Támesis, La Torre-Granja de Brandon Martella permite el cultivo de 1.5 millones de libras de productos frescos por año. Este innovador concepto sustentable ofrece una manera de combatir la urbanización y la disminución de las tierras agrícolas.
Este rascacielos funciona muy parecido a un árbol – en función de la energía solar y el agua de la lluvia – y cuenta con espacios para la agricultura en vertical. La torre aprovecha la luz ultravioleta para producir el crecimiento eficiente de los productos y tiene una capacidad de producción agrícola de 28.000 metros cúbicos, esto se traduce en el 20% de la demanda de alimentos de Londres. A pesar de esto, el edificio destina 100.000 m2 a espacio residencial; la idea es que los residentes reciban beneficios sociales como la educación y empleo, además de servicios como cafeterías y mercados.

6/8/11

A propósito de “El 15-M”

A falta de una semana para que el “movimiento” 15-M cumpla sus primeros 3 meses de existencia, las personas “normales” nos debatimos, anímicamente hablando, entre momentáneos espasmos de injustificada euforia pensando que, por fin, vamos a “darle la vuelta al sistema” y largas jornadas de no menos injustificado escepticismo pensando que “esto” no hay quien lo cambie y “nada” servirá de nada.
Bueno, pues un servidor de ustedes, quizá porque, ingenuo como soy, me he aficionado a merodear en los aledaños de la gente del 15-M, está convencido de que no es que quizá podamos darle “la vuelta al sistema”, sino que ya (ahora mismo), poquito a poco, se la estamos dando.
Y me incluyo a mí mismo, no por el esfuerzo que no dedico, ni tampoco por la luminosidad de las ideas que no aporto, o el ejemplo de mi compromiso que no existe, sino tan sólo por el convencimiento de que es lo mejor que, de momento, podemos hacer.