Conviene que todos lo sepamos
y que, quienes consideremos que esto es un nuevo expolio de nuestro bienes y
nuestros derechos, lo denunciemos “urbi et orbi”.
Aunque
la Comunidad de Madrid pretenda engañar a los más incautos manteniendo su
logotipo en los tres autobuses y la furgoneta de extracciones que le ha
regalado a una empresa propiedad de Cruz roja, tenemos que saber que, con la sangre
que donemos altruistamente en dichos vehículos (que además llevan el emblema de
la, antaño respetable, cruz roja), estamos colaborando sin saberlo en un “negocio”
que la Comunidad de Madrid le ha regalado a una entidad privada denominada “Centro
de Transfusión de Sangre Cruz Roja de Madrid”.
Las
condiciones del convenio suscrito entre la Comunidad de Madrid y el Comité
Autonómico Cruz Roja Española en la Comunidad de Madrid, son absolutamente
leoninas para la Sanidad Pública.
Supongo
que si algún partido o colectivo se toma la molestia de analizarlas, podrá encontrar
fácilmente (una vez más) causas sobradas como para considerar dicho “convenio”
como una malversación de efectos públicos y, en consecuencia, denunciarlo ante
la fiscalía.
Hay
que recordar que dicho convenio se suscribió entre dos personajes
impresentables y hoy ya apartados de sus antiguos cargos (aunque al Sr.
Fernández-Lasquetty le hayan dado ya otro un poco más modesto).
De
momento, debido a la desfachatez de nuestro gobierno regional (respaldada
legalmente por su mayoría absoluta) poco podemos hacer como no sea intentar
revertir judicialmente dicho atropello y disparate sanitario.
Sin
embargo, y al margen de que cada cual meditemos sobre la honestidad de los
políticos que elegimos, podemos perfectamente organizarnos para no dar ni una
gota de nuestra sangre a un tinglado que, lo llamen como lo llamen y lo
disfracen como lo disfracen, va a hacer negocio con ella.
Debemos
concienciarnos de la necesidad de acudir directamente a los hospitales y
centros públicos de salud, en muchos de los cuales podemos perfectamente hacer
nuestras donaciones con la seguridad de nadie comerciará con nuestra solidaridad.
Es
una nueva pelea que hoy empieza y que, tarde o temprano, terminaremos por
ganar.
Porque
es justa y porque es muy probable que terminemos echando (democráticamente) a
escobazos del poder a estos cuatreros que, disfrazados de pastores, están malvendiendo
o destruyendo el patrimonio que nos legaron nuestros padres y nuestro esfuerzo.
Raúl
Rejón lo cuenta mejor que yo.
Saludos.
SÍ, . . . se puede
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