18/1/14

En defensa de la ministra Fátima Báñez


Y no estoy loco. (Ni tampoco me he afiliado al Partido Popular).
Pero lo cierto es que me alegro, y mucho, de que, alguien (aunque sea el impresentable gobierno de D. Mariano Rajoy y su no menos impresentable ministra de trabajo), empiece a ir taponando alguno de los innumerables agujeros por los que se le hurtan a la Social una buena parte de sus ingresos.
Uno de ellos (aunque posiblemente no será el más importante) es el de los importes que en las nóminas de los trabajadores figuran bajo el concepto de “Percepciones no salariales”

Ese sistema, vigente hasta ayer mismo, propiciaba dos comportamientos a mi juicio gravemente perversos, tanto para los ciudadanos en general, como para cada trabajador en particular.

Me explico:  

17/1/14

Contracorriente


Y no me refiero a mí mismo que, efectivamente, suelo tener la virtud de no “atinar ni una”.
Me refiero a un señor (iba a llamarle “pájaro”) que afirma que "Estamos ante una gigantesca burbuja financiera que puede estallar ya"  (El economista.es, 16-I-2014).
Y como puede comprobarse, ni el sujeto en cuestión es un peligroso bolchevique, ni la información la he sacado del “Mundo Obrero”.
También hay que aclarar que el Sr. Marc Faber (suizo afincado en Tailandia) vive (bastante acomodadamente) de “llevar la contraria” a los mercados financieros especulando en bolsa (invirtiendo, lo llaman) y deuda pública.
Si lo traigo a colación, además de por el gustillo de vaticinar una catástrofe económica que pueda disimular la mía propia, es porque, pese a las trompetas de gloria (económica) que en estos días resuenan por todas partes (desde el despacho del Sr. Botín hasta las oficinas del FMI, pasando por nuestro gobierno y la Santa Compaña europea) un servidor, si no fuera porque tiene realmente poco “qué perder” andaría más mosca que un pavo en víspera de navidad.

Y estoy convencido de que el anuncio de los 7 años de vacas gordas que nos anuncia la Sra. Lagarde (¿o, lagarta?) son tan probables y están tan al caer como la llegada del mesías.

Y, también, de que los bancos están absolutamente quebrados y solo aparentan sobrevivir gracias a la respiración asistida del dinero público “El BCE baja hasta el 6% el capital exigido a la banca europea en los nuevos test de estrés” (hasta ayer, el mínimo imprescindible era el 8%; Pero se ve que con ese listón tal alto no pasa casi ninguno)


No es que me alegre; Sino que me gustaría convencer a los demás de que nos están contando una patraña para, cuando nos digan que “para poder lograrlo, tenemos que insistir en las “reformas”, mandemos a hacer gárgaras al anunciante y vayamos haciéndonos a la idea de que sólo conseguiremos aquello que nos ganemos a “cara de perro”.
Y que aprovechemos que entramos en un largo periodo electoral para hacer dos cosas:

1ª Enterarnos de qué es lo que se ventila en cada una de las elecciones y qué es lo menos malo (o, para los optimistas, lo más bueno) para votar (o no votar).
2ª Presionar todo lo que podamos por tierra mar y aire dado que, cómo ocurrió anteayer en el barrio de Gamonal en Burgos, en estos tiempos se tienen que tentar la ropa antes de quitarles la correa y el bozal a los mastines.
Y que conste que no me estoy refiriendo a los “mádelman” (antiditurbios) sino a otros especímenes bastante más peligrosos como los Sres. Ruiz-Gallardón, Artur Mas, Joan Rosell, José maría Aznar y gente de su calaña.   
Si no fuéramos demasiado lerdos (ni narcisistas) quizá pudiéramos reequilibrar algo “las fuerzas”.

Saludos.

16/1/14

¿Me estoy volviendo malpensado?


Debe ser cuestión de edad.
Pero a veces no termino de entender algunas cosas.
He adquirido la mala costumbre de hacer “comentarios” a algunas de las informaciones que publican los diarios digitales.
Y resulta que a veces me encuentro con que los textos más “inocentes” se me rechazan porque el maldito ordenador del periódico (en este caso Público.es) dice: “Comentario no sujeto a las normas de moderación: http://www.publico.es/estaticos/normascomentariosy dichas normas dicen (literalmente):
Los comentarios en Público están sujetos a moderación con el fin de garantizar un intercambio de opiniones respetuoso e interesante. Los comentarios serán moderados según las normas siguientes:

   No se aceptan los comentarios con contenidos, enlaces o nombres de usuarios que se consideren insultantes, difamatorios o contrarios a las leyes españolas.

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Público se reserva el derecho a eliminar los comentarios que no se ajusten a estas normas. Los comentarios no reflejan la opinión de Público, sino la de los visitantes que son los únicos responsables de las opiniones publicadas.
A base de “coscorrones” logré averiguar (en Público) que la palabra “cerdo” está proscrita y así cuando quiero mencionar el refrán que dice que “a cada cerdo le llega su San Martín” tengo que reinterpretarlo con un “a cada “uno” le llega su San Martín”, que es más o menos como la tinta negra con la que los censores cubrían los escotes de Sofía Loren en los carteles de las películas.
En principio cabría pensar que es una mera cuestión de “gazmoñería” preventiva dado que no disponen de personal para leerse todas las ocurrencias que enviamos.
Sin embargo, cuando una vez revisado el texto compruebo que no estoy haciendo apología del terrorismo, ni insultando o difamando, ni haciendo publicidad y se me sigue rechazando el comentario, empiezo a ver visiones y a maliciarme de si no será que determinadas opiniones no resultan especialmente bienvenidas.
Por el bien de todos (los que nos consideramos de izquierda) espero que no sea así.
Pero como en estos momentos no he podido expresar mi opinión en relación con las “primarias” con “listas abiertas” del Sr. Llamazares (a quien respeto y aprecio) me he decidido a difundir dicha información junto con el comentario que me ha sido rechazado.
Ahí quedan ambas cosas.    

El Enlace:
Y, el comentario rechazado:
Pues no quiero ser "malpensado": Pero esto me recuerda a . . .

15/1/14

El fulminante (el barrio de Gamonal, en Burgos)






Hace unos días, en conversación de sobremesa, le preguntaba a un pariente (ingeniero jubilado) sobre la composición de los fulminantes.
Y él me contaba que habitualmente se empleaban unas sustancias llamadas “fulminatos” (fulminato de mercurio ONC-Hg-CON) que eran muy inestables y, a la más mínima contrariedad, se descomponían (estallaban) provocando, pese a su escaso poder calorífico, la deflagración del explosivo principal.
Bueno, pues algo así pudiera a ser lo que representa la sublevación de los vecinos del barrio de Gamonal en Burgos que se han levantado en armas contra un alcalde (bastante cenutrio, a lo que se ve) empeñado en facilitarle un negocio (construcción de un aparcamiento) a un constructor amigo (suyo y de J. Mª Aznar) que ya estuvo en la cárcel por golfo y corrupto, pero que, por lo visto, sigue teniendo “vara de mando” en la ciudad de Burgos.
Y hago referencia a lo del fulminante porque me da la sensación de que la ignorancia del Sr. alcalde en el manejo de la situación “va a traer cola”.

14/1/14

El próximo domingo: Enésima Marea Blanca. (se está pudiendo)



Empieza el año y con él llega la convocatoria de la 1ª Marea Blanca de 2014.

Es evidente que no se alcanzarán los niveles de asistencia de aquellas primeras que tapizaron de gente los recorridos desde los distintos hospitales hasta la plaza de Cibeles y, desde allí hasta la Puerta del Sol.
Han sido ya muchas las convocatorias y se acusa el cansancio.

Además, muchos ciudadanos han llegado a pensar (equivocadamente) que la batalla ya está ganada, aunque solo sea en parte.
Sin embargo, una vez más, vale la pena acudir.
Y digo “vale la pena” porque, aunque el actual pantano jurídico en el que está sumida la privatización de los 6 hospitales y 27 centros de salud no es mérito exclusivo de “las mareas”, puede afirmarse -sin exagerar- que las mareas han sido determinantes para visibilizar el saqueo y poner en pie de guerra a una ciudadanía en gran parte amorfa e incapaz de interesarse por nada que no fuera su propio ombligo.

Y la presencia de los ciudadanos en la calle puede cambiar muchas cosas como acabamos de ver hace unas horas con la paralización de las obras del barrio de Gamonal en Burgos.

Por ese motivo asumo una vez más el ingrato papel de “agitador” e invito, a quienes quieran y puedan, a acudir.

Yo lo haré (bastante abrigado, porque tengo entendido que hará mucho frío) y espero encontrarme allí con todos los ingenuos y diletantes como yo que, a base de perder nuestro tiempo y desgastar nuestros zapatos, vamos consiguiendo, mal que bien, ayudar a torpedear el desmantelamiento de nuestro sistema sanitario que, aunque, algunos no lo crean, se sigue produciendo y algún día habrá que recuperar.

Hasta el domingo.
Saludos.