17/6/13

Obras son amores, . . .



Aunque doy por descontado que muchos exquisitos observadores dirán (sin que les falte razón) que visto el acompañamiento (Cuba, Nicaragua, Perú, San Vicente y las Granadinas) tampoco parece que sea cosa de tirar cohetes, yo opino que se trata de una muy buena noticia.
En primer lugar para los habitantes de esos países (incluidos los venezolanos).
Y, aunque no lo parezca, también para nosotros, la menguante “clase media” ( eso nos creemos algunos) europea que, si nos paramos a pensar, quizá lleguemos a la conclusión de que las políticas públicas de intervención en la economía pueden quitar mucho hambre y mucha miseria (aquí también, en la rica Europa).
Vecinos de esos países son Guatemala, El Salvador, Honduras, Costa Rica, Jamaica, República Dominicana y Haití.
Y, salvo excepciones, ninguno de ellos debiera renunciar a estar en esa lista. Pero en ellos gobiernan "los mercados"
Al fin y al cabo tan sólo se habla de ir erradicando la “malnutrición”
El difunto Sr. Chávez era, probablemente, un tanto “histrión” (para nuestras “exquisitos” modales) pero, a lo que parece “mataba el hambre” de sus conciudadanos.
Aunque sólo fuera por eso, se merece un respeto.
   
Saludos. 

16/6/13

Por el buen camino



No se trata de unas declaraciones impactantes, ni tampoco “brillantes”.
Son simplemente las reflexiones, modestas, sosegadas y desdramatizadas, de una mujer a quien ni siquiera conocemos pese a que es la “copresidenta” del “Parti de Gauche” (Jean-Luc Mélenchon) un partido que forma parte del “Front de Gauche”,  que a su vez (junto con otros 5 partidos más, incluido el Comunista) viene a ser algo así como la Izquierda Plural de nuestro país.
A mí se me antoja que en esa humildad, en el discurso tranquilo y en ese pragmatismo, que en absoluto renuncia a los ideales aunque camine con los pies pegados al suelo, están las claves para poder -poco a poco y sin retrocesos- ir avanzando por el camino de la “deconstrucción” del actual sistema económico (el capitalismo).
Hace ya unos cuantos años, cuando con mis compañeros nos encontramos ante la necesidad de demoler un edificio (para reconstruirlo en su propio lugar y para sus propios moradores) empecé a entender la diferencia entre demolición (pura y dura) y “deconstrucción”
Debo confesar que, en aquella ocasión, finalmente y a nuestro pesar, demolimos.
Pero desde entonces -y aún más ahora- comprendimos que la deconstrucción es un proceso mucho más racional. Y social y medioambientalmente más provechoso.
Su inconveniente es que es más lento,  menos espectacular y, a corto plazo, más caro.
Pues bien: Me parece que “en política” ocurre algo parecido.

Saludos. 

15/6/13

El reloj, el gato y Madagascar



Aunque mucho me temo que, pese al sugerente título (De D. José Luis Sampedro), serán pocos los que se tomen la molestia de leerse íntegro (ni tampoco siquiera la primera de sus 7 páginas) el artículo, no renuncio a creer que quizá haya algún “diletante” a quien la curiosidad le pueda y termine haciéndolo.
Sinceramente, me alegraré por él.
Porque aunque el artículo en cuestión se escribió hace casi 30 años, tal vez hoy tenga aún mayor vigencia y mayor sea el provecho de su lectura.
No insisto más.
Pero aclaro que vale la pena pinchar el enlace lo puedes leer completo aquí. que viene al final del texto. 
E incluso guardar el archivo.
Y agradezco a Ignacio Escolar su publicación.
Saludos. 

14/6/13

Sin pelos en la lengua


No es la primera vez que traigo a colación las heterodoxas opiniones del ortodoxo economista y personaje que es el catedrático de Estructura Económica D. Santiago Niño Becerra.  
Difícilmente podrá nadie calificarle de “antisistema” o “filomarxista”.
Y por esta razón puede que algunas personas se tomen más en serio sus “advertencias”.
Advertencias que  en boca de Martín Seco, Vicenç Navarro, Juan López Torres o Alberto Garzón (por tan sólo citar 4 nombres) suelen ser automáticamente descalificadas como si fueran fruto de la ideología y no del análisis.

El ''clavo ardiendo'' del bipartidismo


Algunos hemos sido un tanto ingenuos al suponer que cualquier respaldo del PSOE  al PP frente Europa iba a suponer su suicido político (al PSOE).
Lo pensábamos porque nos parecía muy crudo el intentar vendernos una nueva genuflexión ante una Europa que nos obliga a reducir las pensiones, a vender las empresas públicas, a seguir asfixiando a la economía productiva y a terminar de “gastar” un crédito que los ciudadanos no queremos ni necesitamos y que tan sólo consiste en enterrar un nuevo carretón de dinero (con aval público) en el pozo sin fondo de la banca privada (española) a beneficio de la banca privada (europea).
Y, lo pensábamos porque, además (ingenuos de nosotros), suponíamos que aún primaba el sentido del pudor sobre el ataque de pánico provocado por las últimas encuestas.
¡Pues no!.
D. Alfredo Pérez Rubalcaba, con muy buen criterio, ha debido llegar a la conclusión de que la honra ya está prácticamente perdida. Pero los sillones pueden mantenerse cómodamente.