30/1/11

"El secreto de la pirámide"


Con independencia de son muchos los razonamientos y perspectivas desde los que debe abordarse el conocimiento del funcionamiento de los Sistemas de Pensiones (sean públicos o privados), la importancia de lo que nos jugamos (todos, "grandes y chicos") en ese envite hace necesaria la explicación minuciosa de todos ellos.
Y digo minuciosa porque el asunto es muy complejo y muy fácil de adulterar con estadísticas, medias verdades y razonamientos sesgados del tipo de los que los “100 economistas” (a mesa y mantel de la banca y los fondos de inversión) nos vienen vendiendo desde hace ya mucho años, y en los últimos tiempos con mayor insistencia.
Por eso, y aún a riesgo de condenación al olvido por insistir en temas tan aburridos, vuelvo a la carga con un artículo de Pere Rusiñol, a quien no tengo el gusto de conocer, aparecido hoy en el Diario Público”  Dos décadas de asedio (el meollo de la cuestión) que explica con bastante concisión el meollo del interés que el sistema financiero en su conjunto tiene en “jibarizar” los sistemas públicos de pensiones, con como poco (seguramente hay otros igual o más importantes para ellos, pero un servidor es un poco pardillo y no ve más allá de su nariz) los tres siguientes objetivos:
En primer lugar, ganar dinero a espuertas, a base de comisiones de gestión que en los sistemas públicos son inexistentes
En  segundo lugar, disponer de ingentes cantidades de dinero prisionero (no se saca hasta que no se alcanza la, cada vez más lejana, edad de jubilación) para comprar y vender empresas y eliminar de este modo toda competencia que moleste a “las grandes”
Y en tercer lugar, y mucho más grave, alcanzar una masa crítica de dinero cuya presión ningún país, por grande que sea, pueda soportar, a base de controlar la totalidad, a casi, de su Deuda Pública de modo que, si un gobierno tiene la ocurrencia de hacer algo que no les guste, puedan hundir literalmente el país y amenazar con el impago tanto de la deuda como de las propias pensiones. Es decir gobernar a los gobiernos (más que hasta ahora), sean del tamaño que sean.
Desde que comenzó este “quilombo” de “la crisis”, he opinado que la “culpa” la tiene el exceso de “dinero ocioso” del mundo rico. Y llamo dinero ocioso a ese que, de un modo u otro (acciones y obligaciones de empresas, imposiciones a plazo, planes de pensiones, compra de deuda pública), unos y otros, en mayor o menor cuantía y tras haber pagado nuestros impuestos, nos podemos permitir guardar para “más adelante”, sea para comprarnos un coche, una casa, o para nuestra “vejez”.
Toda esa inmensa cantidad de dinero, con la excepción del dinero destinado directamente a los Sistemas Públicos de Pensiones, y realmente ni siguiera éste en su totalidad, termina en mano de “la banca” que con el cuento de “gestionarlo mejor que nosotros” (los resultados están a la vista, pero de eso no se habla), además de cobrarnos por ponerlo en sus manos, corriendo nosotros con el riesgo, les permite “enredar” a su libre albedrío en operaciones de dudoso sentido común (no digamos moralidad) tales como prestar dinero a personas insolventes para comprar viviendas que están encima de sus posibilidades (inflando de paso el precio de éstas), comprar y vender divisas sin otro beneficio que las comisiones (obscenas) de los “brokers” (vulgo intermediarios) y con el perjuicio, mil veces comprobado, de hundir empresas, divisas y países y encarecer artificialmente el precio de las materias primas y, desde ya mismo, los alimentos.
Pues bien, el desprestigio, el empequeñecimiento y la privatización de los sistemas públicos de pensiones, son un paso más en esa mala dirección.
Si no nos tomamos la molestia de robar un poco de tiempo a Belén Esteban y la “marcha de la liga” para enterarnos de qué va el asunto y evitar que nos hagan comulgar con ruedas de molino (estadístico y demográfico), además de quedar (ciudadanos y gobiernos), cada vez mas, en manos del sistema financiero, nos robarán la cartera.
Y sólo nos daremos cuenta cuando vayamos a pagar (más bien a cobrar) la factura de nuestra jubilación

29/1/11

En mi hambre, mando yo, señora Merkel


Hace ya algún tiempo, un amigo mío contaba que, hace muchos años, en la víspera del día de las elecciones (supongo que serían las del 28 de junio de 1931 o, tal vez, las del 19 de noviembre de 1933, tanto da) se presentó “el señorito” en casa de un jornalero de la provincia de Jaén para entregarle el sobre con la papeleta de voto y el buen hombre le espetó “deje que, en mi hambre, mande yo, señorito Rafaé”
Viene esto a cuento de que, dentro de unos días, se nos viene encima la señorita Rottenmeier europea (Doña Ángela Dorothea Merkel) acompañada de cinco o seis ministros de su gabinete.
Y me da la sensación de que no se trata de una visita “de cortesía” sino que viene a casa del “jornalero” Zapatero a entregarle el sobre con “el voto”.
O, lo que viene a ser lo mismo, a inspeccionar cómo lleva “los deberes” que ella, y otros como ella (que se dicen representantes de sus ciudadanos, pero que realmente actúan como capataces del sistema financiero y las grandes empresas transnacionales), les han impuesto a los países de segunda fila, como, parece ser, es el nuestro, con la amenaza de desterrarnos al averno la pérdida de la "triple A" de Moody’s, Standard&Poor’s, Oscar&Mayer y otros tinglados semejantes, para beneficio de bancos, fondos de inversión y demás cuadrillas de salteadores de países que, primero les animan y ayudan a endeudarse con trampas, y luego les denuncian públicamente para poder conseguir sacarles (durante 30 años) el 10% anual de interés, comprando deuda con el dinero que los bancos centrales les prestan (a ellos) al 1%. (Me pregunto por qué el Sr. Trichet no le presta directamente a Grecia a ese mismo tipo de interés).
Debe andar intranquila doña Ángela porque todavía el Sr. Zapatero, no ha puesto suficientemente firmes a sus paisanos y les ha explicado lo siguiente:
Que, viven por encima de sus posibilidades.
Que, si queremos que nuestros bancos y grandes empresas ganen un 15% más que el año anterior, no podemos seguir pretendiendo tener derecho a una pensión a los 65 años con “tan solo” 35 de cotización.
Que, es un escándalo que los sindicatos interfieran en la negociación entre la “libre” voluntad de empresarios y trabajadores, con estúpidas cuestiones de “derechos” y “garantías”
Que, no es admisible que España tenga una deuda pública de casi el 60% del PIB  
   
Que, las Cajas de Ahorro no pueden seguir siendo “de nadie”. Así que hay que capitalizarlas y entregarlas al sector privado (que ya hemos visto cómo administró los bancos).

Que, para mejorar el empleo, lo mejor es colocar un intermediario (privado, por supuesto, y que cobre) entre el parado y el empleador.
Que, hay que vender (mejor regalar) lo que quede del “Patrimonio Nacional” (loterías, Aena, . . .) por que no puede ser que el Estado esté lucrándose con la prestación de un servicio allí donde una empresa privada podría literalmente “forrarse”.
Que, el manejo del Fondo de Reserva de la Pensiones por parte del Estado (sin otro coste que los sueldos de los funcionarios y con unos resultados del 4,62 % de media anual desde el año 2000- manifiestamente mejores que los de los Planes privados de pensiones) es un mal ejemplo y está haciendo perder mucho dinero al eficiente sector privado (que en los últimos 10 años no ha conseguido ni siquiera igualar a la Deuda Pública, ni a la inflación) La rentabilidad de los planes de pensiones en España ha sido inferior en los últimos 3, 5 y 10 años a la de los bonos del Estado y a la inflación, según el estudio `Rentabilidad de los Fondos de Pensiones en España. 1994.2009´ de Pablo Fernández y Javier del Campo, profesor de finanzas y Research Assistant del IESE.
Que, ni se le ocurra insinuar una subida de impuestos a los rendimientos del capital (18%, frente al 43% de los del trabajo) porque eso ahuyenta “al dinero”
En fin; Que no se ande con tonterías y se deje de consensos. Que la cosa está muy mal y, pese a que los bancos y las empresas obtuvieron beneficios mayores que el año anterior, no podemos permitirnos este lujo de vida que llevamos, estos impresentables derechos que hoy tienen nuestros padres.
Y tampoco puede estar el Estado interfiriendo en la economía y garantizando unos derechos ciudadanos que el sector privado (Díaz-Ferrán&CO) podría “vendernos” perfectamente como “servicios” y ganando una verdadera fortuna.
Por eso, porque pienso que ese es el objeto de la “visita”, le ruego al Señor Presidente del Gobierno (de mi gobierno) que, ya que no podemos cambiar (de momento) la relación de fuerzas, le diga, con la misma humildad que el jornalero de Jaén “deje que, en nuestra hambre, mandemos nosotros, señora Merkel"
Y después, si no le molesta, coja una calculadora y compruebe que simplemente subiendo un poco (no demasiado) los tipos impositivos de los “rendimientos del capital mobiliario”, (casilla 022 de la declaración del IRPF) es decir, del dinero que guardamos porque no nos resultó imprescindible en su momento, nos podríamos ahorrar el recorte de las pensiones (edad y cuantía), la bajada de sueldo a los funcionarios (que, en general, y en contra de lo que unos interesadamente vocean y otros estúpidamente jaleamos, funcionan y se gana la vida honradamente), financiar la Ley de Dependencia que, aparte de mejorar la calidad de vida de muchas personas (enfermos y cuidadores), generaría una cantidad apreciable de riqueza por la doble vía de crear nuevos puestos de trabajo y aumentar la población activa con la disponibilidad de todas esas personas (en general mujeres) que hoy viven “prisioneras de sus enfermos” y muchas otras cosas más que no caben en este, ya demasiado largo, texto.
Y que, ya que vamos a poner el dinero para sanear las cajas de ahorro y éstas “no son de nadie”, mejor nos las quedamos (¡oh, anhelada banca pública! que en mala hora malvendimos) y las utilizamos para financiar la “economía real” en lugar de andar hueveando y extorsionando en el mundo financiero.
Vamos, señora Merkel, que pagaremos la “mordida” que nos toca, pero deje que la factura la redistribuyamos a nuestro aire.
Por ello, señor Presidente de Gobierno: si, como parece lógico, tratándose de alguien que representa a un partido, socialista, obrero y español, coincide básicamente en estas apreciaciones, le ruego tenga en cuenta mi opinión a la hora de hablar en mi nombre.
Al fin y al cabo, para eso está usted ahí.  (se supone)

Revuelta en Egipto

El gobierno va reculando con la presión pero todavía no ha admitido su dimisión.

La revuelta de Egipto en imágenes: Link (buenísimas)

Una reflexión interesante en Público 

28/1/11

Pornografía (social) pura y dura

No voy a extenderme mucho, y quede claro que no está en mi ánimo ofender al personaje.

No porque me caiga bien, o le tema, sino porque considero que el problema no es él en concreto, sino el sistema Que permite que esto ocurra, Que se sepa y se publique sin que, inmediatamente y con carácter de extrema urgencia, se mande a Interpol una orden internacional de detención de este sujeto. y, sobre todo, Que “la prensa” nos exhiba esta impudicia como si se tratara de una hazaña digna de emulación.

Y, mucho más grave aún; Que muchos de nosotros les riamos la gracia, o le envidiemos.