18/9/14

Sorteando la Censura (II)



Quizá el pasado junio, los propietarios de la revista “el jueves”, no calibraron bien las consecuencias de censurar (retirada de los quioscos y trituración de 60.000 ejemplares) la portada de la revista en la que, el entonces rey, Juan Carlos le traspasaba una maloliente y candente corona su hijo.  (La sucesión censurada)
Aquella lamentable “hazaña” dio lugar a la dimisión de una gran parte de los dibujantes y colaboradores que, días después, publicaron digitalmente lo que podríamos llamar el “número cero” de una revista gráfica de 100 páginas titulada “Orgullo y Satisfacción”.

Bueno pues, pues hace unos días, acaban de publicar el número 1 y parece que tiene muy buena pinta.
Al igual que en la anterior ocasión su precio lo fija el comprador (a partir de un mínimo de 1,50 €) en función de sus posibilidades y su interés en apoyar esta propuesta.
Y también, para quienes quieran y puedan, existe la posibilidad de “suscribirse"
Dejo aquí el enlace para quienes quieran hacerlo.
Saludos.

17/9/14

Marea blanca (empieza el curso)


Aunque hace unos meses parecía que finalmente íbamos a terminar ahogados entre tanta marea, lo cierto es que, por lo que veo a mi alrededor, seguimos vivos.


Y además (hablo por mí, pero pienso que también por otras muchas personas) tengo la sensación de que todo el esfuerzo y gasto de suelas que muchos hicimos, ha resultado determinante para que, por fin, veamos un horizonte de posible cambio.
Y me refiero tanto a la sanidad, en la que prosigue el saqueo sistemático (bajo cuerda) como a la educación y otros derechos básicos como son la vivienda y el trabajo.
El nivel de descrédito de nuestros malgobernantes es tan alto que cada día es más patente que a lo único que aspiran es a llevarse lo que puedan, mientras puedan.
Por ese motivo, entre otros muchos,  es por el que por enésima vez tengo la intención de acudir a hacer bulto y expresar mi voluntad de cambio y petición de responsabilidades el próximo domingo día 21 incorporándome a la Marea Blanca que, a las 12:00,  partirá de la plaza de Atocha (Glorieta del Emperador Carlos V, se llama) para terminar en la Puerta del Sol.
Quedan ustedes avisados, e invitados quienes quieran y puedan.
El tiempo de estos “zampabollos” está agotándose; Pero si nos callamos podríamos tener que soportarles otros cuantos años. (Que, a mí, se me están haciendo “siglos”)
Saludos.
     
, . . . se puede  


15/9/14

Reflexión para enamorados (políticos)



Quizá el artículo que pretendo que usted lea me parezca tan atinado simplemente porque podría decirse que D. Juan Carlos Escudier “me ha quitado la palabra de la boca”.
Sea como sea, y pese a que tengo el mayor interés en que Podemos finalmente cuaje y se convierta en un referente político superando su pasada hazaña de haber sido el “despertador” de una ciudadanía apática y desmoralizada, pienso que la radiografía que hace el Sr. Escudier es, aunque quizá un poco descarnada, muy precisa y atinada.
Tuve la paciencia de leerme la larguísima y alambicada “entrevista” que le hace (A D. Pablo Iglesias) un señor cuya faceta de periodista desconocía hasta hoy (D. Orencio Osuna) dado que siempre lo tuve asociado con el mundo del “ladrillo" como “Presidente de la Asociación Nacional de Empresarios Gestores de Cooperativas y Comunidades de Viviendas”.
Pienso que resultará muy instructiva tanto para los jóvenes “enamorados”, como para los vejetes, como un servidor, que -hartos de hacer vida (política) cuasi marital-, nos reverdecemos cuando creemos avistar “carne fresca” (políticamente hablando, y sin distinción de género).
Como digo, el texto me parece un poco cruel, pero bastante certero

En cuanto a la entrevista de D. Orencio Osuna, ustedes mismos pueden juzgar.
Saludos.   

El traje nuevo del banquero

Inglis pitinglis

Anat R. Admati profesora de Económicas de Standford y doctorada en Yale. Indaga en como funcionan los bancos y concluye lo que muchos vamos descubriendo, no es una crisis, es una estafa.



13/9/14

La diada catalana, una lección de ciudadanía



A estas alturas, quienes me conocen saben de sobra mi escaso apego por los nacionalismos, a los que, salvo en circunstancias y lugares muy puntuales, considero -al igual que a la religión- un “opio del pueblo” (en este caso, más bien de la “tribu”).
Una vez aclarado este punto, no me duelen prendas al reconocer que, hace un par de días, una vez más, nuestros paisanos catalanes nos han vuelto a dar una lección de ciudadanía.

Es decir: